sábado, 25 de mayo de 2013

Rosario Carcuro Leone: “Bosch no soportaba la injusticia”

Educadora y ensayista, colaboradora de la Fundación Juan Bosch en Chile


Por Luis Martin Gómez


Rosario Carcuro Leone ama a Juan Bosch como quizás ya no lo hagan muchos de los que dicen ser sus seguidores. Ella habla de él con admiración auténtica, con pasión profunda, con ternura entrañable. No se refiere al político combativo que en ocasiones se mostraba irascible, ni al intelectual que defendía con vehemencia sus ideas, liquidando conceptualmente a sus adversarios. Habla del don Juan cotidiano, familiar, de ese que en la intimidad se mostraba cortés, amable.

RCL Yo conocí a ese don Juan amoroso, tierno, sobre todo con los niños y los animales, algo que se nota en sus cuentos infantiles; un hombre que en pequeños detalles no soportaba la injusticia, era una cuestión visceral en él, no toleraba ningún gesto de injusticia con respecto a nadie, sobre todo si era un ser frágil, pequeño, desvalido; creo que ahí está la razón fundamental que explica lo que fue esa potente figura amante de la libertad, la democracia, la búsqueda de caminos que ayuden a los pueblos a organizarse y salir de la situación en que han vivido durante siglos.

Doña Rosario es chilena, profesora de castellano para la enseñanza media, con maestría en literatura latinoamericana y estudios doctorales en Europa que abandonó para trabajar en el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Tras el derrocamiento de Allende en 1973, ella fue al exilio hasta hace 20 años, cuando regresó a su patria definitivamente. Ahora, en Santiago de Chile, colabora con Natalia Bosch, nieta de don Juan, en un núcleo de apoyo a la Fundación Juan Bosch.

RCL Trabajamos con el tema del Caribe a partir de la figura de Juan Bosch, idea que surgió en el marco de la celebración del centenario de su natalicio, en junio de 2009; realizamos un documental de recuerdos chilenos de Juan Bosch; instalamos la cátedra Juan Bosch: Estudios del Caribe, que en estos momentos tiene la adhesión de seis universidades; reeditamos un cuento que Juan Bosch escribió en Chile, La muchacha de la Guaira, y publicamos los libros La mancha indeleble: cuentos selectos, y Cómo nació la luna, una colección de cuentos infantiles, editados por la editorial MN.


“Yo conocí a don Juan en su casa, almorzando, era fanático de los dulces, tenía siempre a mano su batería de caramelos; era un hombre sobrio, con una capacidad de trabajo extraordinaria, él decía que trabajaba mucho para recuperar el tiempo que no le había dedicado a la política”.


 Doña Rosario recuerda que Juan Bosch estuvo en Chile durante los años 1954 y 55, período durante el cual se convirtió en uno los escritores más leídos allí, con títulos como La muchacha de la Guaira, Judas Iscariote, el calumniad; Cuba, la Isla fascinante; y Cuento de Navidad. Alone (Hernán Díaz Arrieta), el crítico literario más temido de chile en ese momento, “que te podía subir a las nubes o tirarte a los infiernos”, elogió la obra de Bosch y se convirtió en su gran amigo, pese a tener ideologías diferentes. “Creo que la literatura los acercó; Alone asistió a la toma de posesión de don Juan en 1963”.

Molinos de viento

Rosario Carcuro Leone cuenta que durante su estadía en Chile Juan Bosch pasó una breve temporada en Molinos de viento, una caleta de pescadores pobres localizada en Valdivia, al sur de ese país. No se tienen muchos detalles de ese viaje, el mismo don Juan, entrevistado al respecto mucho tiempo después, no lo recordaba bien, pero se presume que llegó al lugar en tren y posiblemente en época de verano, pues el invierno allí es muy crudo.

RCL Se alojó en casa de una familia indígena, seguramente una familia Mapuche, y en el documental que hicimos sobre  Bosch en Chile, habla una señora de Molinos de viento, muy vieja ya, viuda de un señor que murió a los 113 años, que conoció a don Juan y con quien tuvo una relación muy bonita, y que contaba: “aquí vivió un hombre, un escritor muy importante, con la cabeza blanca, un extranjero que hablaba el español distinto a nosotros, y ese hombre se fue un día, parece que a México, y llegó a ser presidente de su país”.

En honor al escritor y político dominicano, hay una escuela primaria Juan Bosch en Niebla, a unos 20 kilómetros de Valdivia, frente a la Bahía de corral. La escuela, que acoge a 340 niños desde pre-kinder hasta octavo grado, promueve la ecología y los hábitos saludables de vida.

Otro homenaje chileno a don Juan lo constituye la publicación por la editorial MN de los libros La mancha
indeleble, una selección de 12 de los cuentos más emblemáticos de Bosch, como La mujer, En un bohío, Dos pesos de agua y el mismo que da título a la colección, y Cómo nació la luna, que contiene 7 cuentos infantiles.

“Se seleccionaron estos cuentos de Bosch pensando que en Chile no se conoce la realidad del Caribe, cómo viven los campesinos dominicanos, los lugares donde el agua es un tema, tanto la sequía como el diluvio, algo que retomará García Márquez muchos años después”.

A pesar del esfuerzo que realiza el grupo chileno de apoyo a la Fundación Juan Bosch y de algunos de los importantes logros obtenidos, no se conoce suficientemente a Bosch en Chile.

RCL Pasa también con Manuel Rojas y María Luisa Bombal, dos grandes narradores chilenos, cuyas obras ya no editan más. Es que tanto los medios de comunicación como las editoriales han caído en este tráfago del neoliberalismo donde sólo vale lo que vende, lo que luce, lo que se puede mostrar como oropel, mientras que lo otro, el contenido, la profundidad, es algo añejo, algo raro, que no tiene valor. Ese es el reto que tenemos: visibilizar el Caribe, que se conozca que Punta Cana no es lo único en República Dominicana, que existe una capital con una zona colonial interesantísima, que hay una historia.

El autor es periodista y escritor