jueves, 25 de diciembre de 2014

El color de la Navidad

Por Luis Martin Gómez



La profe leyó la pregunta que ya había escrito en el pizarrón: ¿Cuál es el color de la Navidad?
-Esa es la tarea para el miércoles; pueden presentarla a través de un texto, un dibujo o una manualidad, dijo, y sonrió con alegría de diciembre.
El color de la Navidad, ¡qué pregunta la de la profe! ¿Acaso tiene la Navidad un color en especial?, me pregunté.
Era lunes de nochebuena y pensé aprovechar la reunión familiar de la cena para preguntar a cada quien cuál creía que era el color de la Navidad, y luego sacar mis propias conclusiones.
Los fuegos artificiales tendían una cortina multicolor sobre la terraza donde cenábamos cuando me atreví a preguntar a mi papá cuál era el color de la Navidad.
-¿El color de la Navidad? ¿Y qué pregunta es esa?
-Es la tarea de la escuela.
-No sabía que la Navidad tenía un color, pero ya que lo preguntas, creo que la Navidad es como el metal, gris.
Sé que mi papá respondió de esa forma porque trabaja en una industria metalúrgica.
Mi tío, quien es dueño de una lavandería, opinó que la Navidad es de color azul, como la pastilla de ese color, llamada ‘azul bolita’, que él usa en su negocio para resaltar los colores de la ropa.
Verde, dijo mi tía que era el color de la Navidad; “verde como las plantas de mi vivero”, expresó inspirada.
Roja, señaló mi hermano, muy enamorado de su novia, quien coincidió con él indicando que la Navidad es púrpura, como el amor. Blanca, dijo mi madrina mientras se acomodaba con las manos su pelo de algodón; negra, dijo mi padrino, quien es daltónico de nacimiento y sólo puede ver los colores blanco y negro; rosada, balbuceó mi hermanita más pequeña, mostrándome el vestido rosado de la muñeca que acunaba con gesto de madre experta.

Después de escuchar todas estas opiniones, me sentí confundido. Por fin, ¿de qué color era la Navidad? ¿Gris, azul, verde, roja, blanca, negra o rosada? Le expresé mi preocupación a mi madre, quien hasta ese momento no había dicho nada.
-No te aflijas, mi hija, sé quién puede ayudarte; hace muchos, muchos años, cuando era niña como tú, me pusieron una tarea similar a la que tienes ahora, ¿y a qué no sabes quién me ayudó a realizarla?
-¿Quién?, le pregunté.
-Pues Colorín colorado
-¿Colorín colorado? ¿Y no es esa la frase con la que se terminan los cuentos? “Colorín colorado, este cuento se ha acabado”.
-Así es, Colorín colorado fue quien la inventó para indicar el final de los cuentos, porque es él es un experto cuentacuentos.
-Pero yo no sabía que él era un personaje real.
-Bueno, tanto como real no, hay que tener imaginación o corazón de niño para poder verlo y hablar con él.
-¿Y crees que me quiera ayudar con mi tarea?
-Por supuesto que sí, y más si se trata de un tema tan hermoso como el de la Navidad.
-¿Cuándo podremos verlo?
-Desde que terminemos la cena de Nochebuena y nuestros invitados se hayan ido, me prometió, haciendo un guiño cómplice.

Y así fue. Desde que despedimos a mi madrina, quien no quería marcharse porque insistía en contar otra vez la historia de cuando conoció la nieve, mi madre me llevó hasta un viejo baúl que estaba oculto en su ropero. La tapa del baúl rechinó como si se desperezara después de un largo sueño. Dentro, pude ver viejas ediciones de cuentos como Las mil y una noche, Caperucita roja, La cenicienta, El sastrecillo valiente, El gato con botas, Alicia en el país de las maravillas, Pulgarcito, Cuentos de la nana Lupe y muchos otros. Noté que un reflejo dorado resaltaba los títulos de los libros, y quizás fuera mi imaginación, pero creí ver estrellitas plateadas volando sobre las letras. De repente, los libros se abrieron al mismo tiempo en la última página, un remolino luminoso tiñó el interior del baúl con todos los colores y las palabras se convirtieron en pinceles que dibujaron un simpático personaje que vestía un traje de rayas, parecido a un arco iris.
-Hola, soy Colorín colorado, el cuentacuentos que despide todas las historias, dijo emitiendo destellos lilas y amarillos.
-Mucho gusto, respondí, necesito saber cuál es el color de la Navidad.
-¡Ah!, la tarea de la escuela, dijo.
-¿Cómo lo supo?, le pregunté sorprendida.
-Hace muchos, muchos años, una niña parecida a ti me hizo una pregunta parecida, respondió él mirando con nostalgia a mi madre.
-Entonces, ¿puedes ayudarme con esto?
-Claro, como soy quien cierra los cuentos, o sea, que estoy al final de los libros, conozco todos los contenidos, incluyendo el del color de la Navidad. Sólo confía en mí, llévame a la escuela, y te prometo una respuesta que maravillará a tu profesora y a tus compañeros.

El martes fue día de fiesta por Navidad, y el miércoles regresamos a clase para presentar la tarea asignada por la profesora: ¿cuál es el color de la Navidad?
Mis compareños de aula presentaron sus trabajos con poesía, pequeñas obras de teatro, disfraces de Santa Claus y los Reyes Magos, y escenificaciones del nacimiento de Jesús. Yo, por supuesto, llevé el viejo baúl de mi madre, el cual trasladé a la escuela con ayuda de mi padre y mi hermano.
Cuando me tocó el turno de presentar, simplemente abrí el baúl. Al principio, algunos de los estudiantes rieron, porque no comprendían lo que yo estaba haciendo. Sentí que hasta la profe dudó un momento de mi trabajo. Entonces un arco iris, acaso el más hermoso que se haya formado, cruzó de un extremo a otro del aula. Los colores vibraron produciendo una voz que expresó este mensaje:

“La Navidad no tiene un solo color sino todos, porque el día que nació Jesús el mundo comenzó de nuevo. La Navidad es verde para el que tiene esperanza, roja para el que siente amor, blanca para el que mantiene las ilusiones, azul para el que sueña, negra para el que explora la profundidad del misterio. La Navidad es una fiesta de colores que nace de la mezcla de los más puros sentimientos, esos que cuando se expresan con sinceridad, abren el camino a un mundo mejor”.

La fascinación por los colores y el hermoso mensaje no me permitieron volver a ver al personaje que me
ayudó a presentar la mejor tarea de mi vida, pero sé que seguía allí, dentro del baúl, porque al final del arco iris un lápiz de luz escribió sobre la pizarra:
Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Luis Martin Gómez: El Hombre Grama y otros cuentos verdes y pintones, Mar de tinta, Santo Domingo, 2010.

*Ilustraciones del niño Jean Hamlet René Burgos, ganador del concurso Pinta un cuento de Navidad, organizado por la revista infantil Tinmarín, del periódico HOY.

10 comentarios:

Alvaro dijo...

Salud.
Por las maestras que siguen preguntando por el color de la navidad.
Por vos que lo contás con esa generosidad.
Por Colorin, , adorable mentiroso que nos regala un poco de paz para poner la cabeza en la almohada.
Tal vez la navidad tenga el mismo color de la piel de Dios. Pero no lo repitas.
La pregunta es lo que importa porque es una forma de cantar la vida.
Y en este caso como dice Benedetti :" Ni Colorin ni Colorado, el canto no se ha acabado".
Salud y un abrazo fraterno.
Alvaro.

Luis Martín Gómez dijo...

Gran abrazo para ti y los tuyos, querido hermano

Argénida Romero dijo...

Hermoso cuento, Luis Martín. Felices fiestas.

Y felicidades por su pronta "abuelitud".

Espero verte pronto.

Abrazos.

Luis Martín Gómez dijo...

Gracias, querida Argénida. Feliz año para ti y tu hermosa familia. Veámonos cuanto antes porque solo me quedan tres meses de cordura. Abrazos, Luis Martin

Elizabeth Quezada dijo...

Querido Luis Martin, qué hermoso regalo de reyes!, porque, aunque la navidad concluye en enero 11, (lo acabo de aprender de mi amiga teóloga Maritza Estrella) creemos que la navidad termina el 25 de diciembre y es cuando comienza... no obstante, ya estamos en vias de organizar lo del nuevo año, etc. Qué alma más pura se puede evidenciar en tus letras... este cuento me ha brindado nuevas esperanzas, que es lo que todos y todas necesitamos en estos dias.. GRACIAS Y FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO ANO NUEVO para ti y tu bella familia.

Jael Uribe dijo...

Hermosa muestra de la magia. Felicidades!

Luis Martín Gómez dijo...

Muchas gracias, Eli. Eres muy generosa conmigo y mis textos. Recibe un gran abrazo y mis mejores deseos de paz y salud para ti y los tuyos. Luis Martin

Luis Martín Gómez dijo...

Muchas gracias, Jael. Salud y poesia. Luis Martin

Marisa Bermudez dijo...

Me encantó leerle! Gracias por compartir este hermoso cuento!

Luis Martín Gómez dijo...

Gracias a tí, Marisa. Atentos saludos, Luis Martin