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viernes, 20 de julio de 2012

Borges, Tlön y Web 2.0


Por Luis Martín Gómez

A diferencia de Yoknapatawpha para Faulkner, Macondo para García Márquez o Santa María para Onetti; Tlön no es una invención literaria que a Borges le interesara como universo para sus historias. El mismo, en su condición de narrador-personaje del ingenioso cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, dejó claro su indiferencia sobre ese lugar cuando dijo en el último párrafo de ese texto: “Yo no hago caso, yo sigo revisando en los quietos días del hotel de Adrogué una indecisa traducción quevediana (que no pienso dar a la imprenta) del Urn Burial de Browne”. Fue la expresión altanera, orgullosa, de quien descubrió, con la colaboración de su inseparable amigo Adolfo Bioy Casares, y la participación de su no menos estimado Alfonso Reyes, un fraude geográfico perpetrado por una supuesta sociedad secreta de astrónomos, biólogos, ingenieros, metafísicos, poetas, químicos, algebristas, moralistas, pintores y geómetras, que metió subrepticiamente un territorio inexistente en algunos tomos de una perdida enciclopedia. Llama la atención que un hacedor de ficciones como Borges desdeñara un lugar alternativo a la realidad para ubicar allí ese otro mundo que es posible construir a través de la palabra. Al parecer, el célebre invidente hubiera preferido un universo de cosecha propia y no uno consecuencia de una confabulación deshonesta. Sin embargo, pese a ese desinterés, él intuyó que Tlön, lugar imaginario, broma intelectual, artificio científico, terminará por imponerse. El engaño corre desde hace  tiempo y la estrategia sigue siendo efectiva. Comenzó con una nota en The Anglo-American Cyclopaedia de 1917, copia de la Encyclopaedia Britannica de 1902, y ahora, en 2011, podría seguir con wikipedia, una de las herramientas de la Web 2.0. Como se sabe, las wikipedias, de las cuales ya existen más de 270 versiones, son elaboradas gratuitamente por colaboradores de todo el mundo, representando el más abarcador y tal vez utópico proyecto de compendiar el saber absoluto de la humanidad. ¿Quién descarta que entre los wikipedistas, que a la fecha han producido y colgado en la Web más de 15 millones de artículos, no estén agazapados aquellos timadores de Tlön y sigan añadiendo sucesivamente a esta entrada datos sobre su idioma, cultura, topografía, moneda, literatura, costumbres? He dicho que Borges no quiso usar Tlön como universo literario y creo que me he equivocado. Más bien, parece que calculó su existencia para que sobreviviera a su muerte física,  para que en su ámbito, siempre cambiante, movedizo, siguieran entrando y saliendo personajes, continuaran ocurriendo historias, por los siglos de los siglos, cumpliéndose al pie de la letra lo que él prefigurara: “El mundo será Tlön”.

El autor es periodista y escritor