sábado, 23 de abril de 2016

Comentario sobre Memoria de la Sangre

Cercanas lejanías 

Comentario a “Historia de la sangre”. Cuentos de Luis Martín Gómez- República Dominicana. Letras de Chile, 21 de abril de 2016
Por Rubén González Lefno.
Una de las persistentes tendencias en la literatura latinoamericana lo constituye el desconocimiento de la producción literaria existente entre sus diversos países, salvo publicaciones y nombres canónicos o respaldados por estrategias comerciales.
El libro que esta vez comentamos se relaciona precisamente en dicha situación, esta vez en torno a la narrativa dominicana de la cual desconocemos parte importante (y mayoritaria) de su producción.
“Historia de la  sangre” (Santo Domingo 2008), del autor Luis Martín Gómez, recoge 11 cuentos (micro relatos algunos de ellos), ambientados en el periodo del gobierno de Joaquín Balaguer (1966 y 1978).
En este corpus de cuentos de comienzo a fin se respiran temores, crímenes y conductas propias de un mundo degradado y aplastante, por cuyas páginas desfilan personajes abyectos y martirizados: victimarios y víctimas. Poder y abusos constituyen las claves para resumir el carácter de las narraciones.
Estas temáticas resultan de larga data en la literatura hispanoamericana, generada en países y períodos diversos. En este sentido comprobamos que Luis Martín Gómez se desplaza con soltura en el mundo representado, haciendo gala de un estilo claro y ameno, donde el ritmo narrativo es manejado en directa relación con las necesidades que cada una de las historias lo exige.
Podemos afirmar que se trata de narraciones sin pretensiones mayores que –seguramente por eso mismo- alcanza solidez en una estética que se nutre del dolor y del horror, características reconocibles también en diversos autores chilenos.
En el libro se redacta una especie de acta de las condiciones que han debido enfrentar hombres, mujeres, niños y adultos de nuestros pueblos, cada vez que sus dictaduras dominan la vida de cada uno de ellos, con la secuela de crímenes y coacción que perfila conductas, destruye valores y somete la vida pública y privada de los dominados.
De esta forma, Luis Martín Gómez  conduce al lector por una suerte de feria/laberinto donde lo artero y el desprecio por la vida establecen lo perplejo y sobrecogedor.
Cuando el poder ostenta su omnipresencia hará de los hombres sujetos de omniaberraciones, parece decirnos el autor, cuestión que subraya una viga maestra de la infamia de la historia caribeña, sudamericana y de toda la humanidad, y que diversos autores como el de estos relatos han logrado retratar. 
Disponible en:


jueves, 25 de junio de 2015

Nueva vejación a Duarte


Por Luis Martin Gómez


El polvo y la humedad amenazan dañar todo: documentos, libros, pinturas, esculturas, piezas históricas invaluables. Para cualquier museo, sería una tragedia; para este es un crimen porque se trata del museo de Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria.

En 2012, víspera de la celebración del bicentenario del nacimiento del Patricio, la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado OISOE prometió “convertir en una maravilla” este lugar donde nació Duarte. Dos años y medio después, no ha cumplido su promesa.

“Nosotros ni siquiera les pedimos el arreglo, ellos se ofrecieron a hacerlo”, dice don José Pérez Saviñón, Presidente del Instituto Duartiano, indignado por los inconvenientes que este retraso está provocando a la entidad que más trabaja para difundir la vida y obra del fundador de la República Dominicana. “Lo peor es que hace más de 3 meses que los trabajos están completamente paralizados, aquí no ha vuelto ni un obrero”, añade.

Pérez Saviñón afirma que ha mandado cartas a la OISOE para exigir la terminación de los trabajos de reparación, sin obtener resultado. “Al principio nos decían que iban a continuar las labores, que concluirían las cubicaciones; pero desde hace un tiempo ni siquiera recibimos respuesta”, se queja.

La intención original era reinaugurar el museo el 16 de julio de 2013, coincidiendo con la fecha de fundación de La Trinitaria, la sociedad secreta que creó Duarte para llevar a cabo su labor revolucionaria. Pasó esa fecha, pasó el 2014 completo y se acerca otro aniversario de La Trinitaria sin que se vislumbre la posibilidad de que los trabajos sean concluidos.

“Mejor lo hubieran dejado como estaba, al menos antes podíamos mostrar al público, sobre todo a los estudiantes, las glorias de Duarte”, dice Pérez Saviñón, quien con sus 85 años, esquiva obstáculos, sube y baja escaleras, camina sobre tablas y arena, para mostrarnos personalmente el estado de la reconstrucción del museo. “Mire las varillas, oxidadas, eso es una muestra del tiempo que tienen al aire libre, cogiendo agua y sol”.

Los duartianos no se detienen

Pese a la incomodidad que provoca el retraso de los trabajos de la OISOE, los duartianos continúan laborando. Embutidos en un par de oficinas atestadas de archivos, documentos y libros, unas 20 personas siguen coordinando charlas sobre Duarte y enviando libros sobre el Patricio a las filiales del Instituto Duartiano en varias provincias del país.

Con los recursos que reciben del gobierno a través del ministerio de Cultura, han organizado un pequeño espacio para mostrar algunas de las piezas más importantes del museo, pero señalan que lo que exhiben ahí no es ni la décima parte de todo el valioso material que tiene el museo. Igualmente, se  muestran preocupados por el estado de los documentos originales que han guardado temporalmente en cajas hasta que finalicen las obras. También lamentan el cierre de la biblioteca y se quejan de que ni siquiera pueden celebrar reuniones del consejo porque el salón está en condiciones deplorables.

"Para mí esto no tiene nombre”, expresa Pérez Saviñón, “aquí se invierte muchísimo dinero en otras cosas,
cómo es posible que el instituto Duartiano, su museo y biblioteca, estén en las condiciones en que se encuentran. Exigimos a la OISOE que cumpla con su deber, no con nosotros, sino con el pueblo dominicano, porque este es un asunto de interés nacional, patriótico”.

A las muchas vicisitudes de Duarte citadas en su libro homónimo por el historiador y Presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer, añadan esta otra; a las innumerables vejaciones que ha padecido el Padre de la Patria, en vida y después,  sumen esta nueva que mueve a preguntar qué será de una nación que irrespeta la memoria del más grande de los dominicanos.

Fotos:

  1. José Pérez Saviñón, Presidente del Instituto Duartiano
  2. Exhibidores, documentos, pinturas, amontados en un pequeño salón
  3. Los trabajos de reconstrucción tienen dos años y medio de retraso
El autor es periodista y escritor
Reportaje en video: http://youtu.be/fL5zx2tjf1w

Notas relacionadas:
http://eldia.com.do/dia-por-dia-370/
http://elnacional.com.do/patrimonio-duarte-en-peligro-de-perderse/
http://hoy.com.do/el-museo-de-juan-pablo-duarte-sumido-en-el-polvo-y-el-abandono/
http://hoy.com.do/oisoe-reinicia-trabajos-instituto-duartiano-en-ciudad-colonial/
http://elnacional.com.do/radar-2143/
http://www.7dias.com.do/portada/2015/06/26/i191381_oisoe-anuncia-reanudacion-trabajos-remozamiento-instituto-duartiano.html#.VZMFWxtViko
http://www.elcaribe.com.do/2015/08/08/museo-casa-duarte
http://hoy.com.do/apatridia-a-conveniencia/
http://hoy.com.do/casa-de-duarte-en-abandono-absoluto-por-parte-de-la-oisoe/
http://hoy.com.do/inician-recogida-de-firmas-por-el-museo-casa-de-duarte/
http://www.diariolibre.com/noticias/ciudad/instituto-duartiano-tres-anos-olvidado-por-oisoe-BE2035012
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2015/12/01/398488/la-casa-de-duarte-un-punado-de-polvo
http://hoy.com.do/fnp-reclamara-reconstruccion-casa-de-duarte/
http://hoy.com.do/oisoe-anuncia-reanuda-trabajos-casa-duarte/
http://www.listindiario.com/la-republica/2015/12/02/398641/confia-oisoe-termine-trabajos-en-edificacion
http://hoy.com.do/director-oisoe-dice-en-2016-construiran-tres-hospitales/
http://elnacional.com.do/casa-de-duarte/
http://www.listindiario.com/la-republica/2015/12/04/398891/oisoe-promete-terminar-en-3-meses-casa-de-Duarte
http://elnacional.com.do/se-deterioran-libros-sobre-vida-y-obra-de-duarte/
http://hoy.com.do/la-oisoe-inicia-trabajos-de-reconstruccion-casa-de-duarte/








sábado, 16 de mayo de 2015

Rubén González:
“Veganos y Valdivianos es un homenaje a Bosch”


Escritor, profesor universitario y gestor cultural chileno. Compilador de “Veganos y Valdivianos", antología de cuentos dominicanos y chilenos



Por Luis Martin Gómez

En junio de 1955 (1), Juan Bosch, uno de los más grandes políticos y escritores dominicanos del siglo XX, arribó junto a su hijo León a un Santiago de Chile con 4 grados de temperatura. Llegaba a la capital chilena tras un largo periplo que comenzó en Cuba, donde estuvo preso por sospecha de haber participado en el asalto al Cuartel Moncada, encabezado por el aún imberbe Fidel Castro; siguió en Costa Rica, de donde debió partir por presiones del tirano nicaragüense Anastasio Somoza, quien lo acusó de organizar un atentado contra su vida; continuó en Bolivia y concluyó en el “largo pétalo de mar y vino y nieve” (2).

El periodista chileno Luis Alberto Mansilla afirma que Bosch viajó a Chile buscando paz para escribir sus libros, opinión que parece confirmarse con el hecho de que estando allí publicó tres de sus obras: “La muchacha de la guaira y otros cuentos”; “Cuba, la isla fascinante”; y “Judas Iscariote, el calumniado”; y trabajó en otras dos que se publicarían posteriormente fuera de Chile: “Póker de espanto en El Caribe”; y “David, biografía de un rey”. Pero, político medular como era, y en su condición de fundador y dirigente del Partido Revolucionario Dominicano, Bosch aprovechó su estadía en Chile para hacer contactos políticos, según relatara él mismo tiempo después, evitando, debido al acoso al que estaba sometido por organismos de seguridad de varios países, ser fotografiado o relacionarse con personas ajenas a su círculo (3), anonimato que no consiguió por el inusitado éxito literario obtenido (4).

Para sobrevivir, Bosch instaló un taller de baterías en Santiago de Chile, que luego vendió para viajar a Valdivia, más de 800 kilómetros al sur de la capital. El mismo lo cuenta: “vendí el taller (...) y me fui con León a la Bahía de Corral, en cuya orilla norte había un lugarejo llamado Molinos de Niebla (5). Allí, en una casa humilde habitada por una familia indígena, íbamos a pasar un mes, tiempo que yo ocuparía escribiendo “David, biografía de un rey”...” (6).

De niño escuché sobre Bosch

Muchas décadas después, el valdiviano Rubén González, narrador, profesor universitario y gestor cultural escuchó decir que Juan Bosch estuvo en Valdivia, dato sobre el cual mantuvo un relativo interés hasta que el Comité Chileno para la Celebración del Centenario de Bosch empezó a difundir la vida y obra del insigne dominicano que vivió unas semanas en aquel lugar.

Rubén González: Antes de esa acción, Bosch apenas se mencionaba en Valdivia, pero ahora, gracias al trabajo del Comité, la situación es diferente. Se ha nombrado la escuela de Niebla con su nombre, se ha creado la cátedra Juan Bosch, se convoca anualmente a un concurso de cuentos en su honor. En ese contexto, surgió la idea de la antología” Veganos y Valdivianos” (7).

“Valdivia huele a río,  a árboles, a lluvia,  llueve mucho,
su nombre original en lengua mapuche significa Lugar de la lluvia”.

La antología, compilada por Rubén González, reúne un total de 19 cuentos de cuatro narradores de La Vega, República Dominicana, y otros cuatro narradores de Valdivia, Chile. Los veganos son: Angela Hernández, Julio Adames, Pastor de Moya y Pedro Antonio Valdez; y los valdivianos: Pedro Guillermo Jara, Manuel Montolio, Daniel Carrillo y el mismo Rubén González.

RG: El propósito de este trabajo es que, teniendo como referente la figura de Bosch, recuperemos su presencia como puente desde uno de los terrenos más conocidos: la literatura, con la producción narrativa de La Vega, donde él nació, y Valdivia, donde vivió y escribió.

El libro, auspiciado por la Corporación Cultural Municipal Valdivia y  la Fundación Juan Bosch, fue puesto a circular en octubre de 2014 en la Feria del Libro de Valdivia, y en abril de 2015, en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo.

RG: Nos ha encantado el resultado porque, sin planearlo, los autores representan distintas generaciones, estilos y temáticas. Espero sinceramente que “Veganos y Valdivianos” contribuya a generar una relación productiva entre República Dominicana y Chile.

El deseo de González está representado gráficamente en la portada del libro, en el que una palma caribeña se entrelaza con un coigüe suramericano. Leyendo estos cuentos, quizás experimentemos la sensación de empezar a caminar por el bosque valdiviano y salir por Las Neblinas de Constanza, o viceversa.

Citas:
1. El periodista chileno Luis Alberto Mansilla establece esta fecha en “Los días chilenos de Juan Bosch” (Colección Banreservas, Santo Domingo, 2011), pero las cartas escritas desde Chile por Juan Bosch a su esposa Carmen Quidiello indican fechas anteriores.
2. Versos del poema “Cuándo de Chile”, de Pablo Neruda.
3. Carta de Juan Bosch a su esposa Carmen Quidiello, Santiago de Chile, 12 de enero de 1955. Archivo de la Fundación Juan Bosch.
4. La obra de Bosch fue elogiada por el temido crítico literario chileno Hernán Díaz Arrieta, alias “Alone”, cuya opinión autorizada podía encumbrar o destruir a un escritor.
5. Son dos lugares distintos: Los Molinos y Niebla, pero Bosch los fusionó en un solo nombre.
6. Texto de Juan Bosch incluido en “Los días chilenos de Juan Bosch”, obra citada.
7. “Veganos y Valdivianos”, ediciones Kultrún, Valdivia, Chile, 2014.

El autor es periodista y escritor

lunes, 26 de enero de 2015

Duarte y dos poemas reveladores

                                   Por Luis Martin Gómez

(Fotografias de Luis Jorge Gómez)

La poesia, esa desquiciada, es la que hasta el  momento revela con más fuerza la presencia del Padre de la Patria dominicana, Juan Pablo Duarte, en Apure, Venezuela.  La poesia de Duarte y no los documentos legales y eclesiales sobre él que fueron rastreados infructuosamente por el historiador dominicano Roberto Marte, enviado en 1985 a Venezuela por el Banco Central de la República Dominicana para investigar más a fondo la vida del Patricio en en ese país, misión en la que recibió la ayuda del periodista venezolano Luis Cordero, Relacionista Público del Banco Central de Venezuela en ese entonces, y de Argenis Méndez Echenique, historiador venezolano y actual cronista de Apure.

Uno de los poemas que sitúa a Duarte en el inmenso llano del suroeste venezolano es “Súplica”, el único amoroso rescatado hasta ahora de la dispersa poesia duartiana,  y que, según el historiador dominicano Pedro Troncoso Sánchez, en su biografia novelada “Vida de Juan Pablo Duarte” (1), habría sido inspirado “por una beldad apureña que fue capaz de apartarlo un tanto de su monacal comportamiento”. Duarte escribió:

“Si amorosos me vieran tus ojos
acabarían mis penas en bien
pues quitaras así de mi sien
la corona que ciñe de abrojos.

Y a mi pecho volvieras la calma
que otro tiempo gozó placentero
y hoy le niega el destino severo
insensible a las penas del alma...” (Fragmento)

El otro poema es una elegia que Juan Pablo Duarte leyó en las honras fúnebres a Marcelino Muñoz, hombre notable de Achaguas y gran amigo y protector del Patricio durante los casi diez años que se estima vivió en ese municipio de Apure. Duarte leyó:

“Dígalo, ay!, sino la augusta sombra
que ya la tumba para siempre esconde
de aquel que en vano nuestros labios nombra
de a quien llamamos y que no responde.

De honor dechado y de virtud modelo
llamóle suyo aquese mundo impío
y el cielo dijo, sin piedad, sin duelo,
con voz tremenda “Marcelino es mío”.

Y oyó aquel fallo, y sin gemir doliente,
con faz tranquila, religioso y pío
adiós nos dijo con serena frente
aquel que fuera del Apure el brío…” (Fragmento)

Ambos poemas permiten situar a Duarte en el Apure, o más bien, confirman lo dictado por él mismo a su hermana Rosa para sus fundamentales “Apuntes...” (2): “Por gratitud a él (Padre Juan Bautista Sangenis) me avecindé en el Apure”. La elegía, sin embargo, es prueba más contundente de la presencia de Duarte en Achaguas, pues figura en el folleto “Honores póstumos del Señor Marcelino Muñoz”, editado en 1856 y considerado el primer impreso de Apure. Argenis Méndez Echenique lo descubrió en la Biblioteca Nacional de Venezuela y lo incorporó integro, en formato facsimilar, en su obra “Aportes a una bibliografía sobre el Estado Apure” (3).
El otro poema, “Súplica”, es menos probatorio de los pasos del Patricio por el Apure y podría tratarse de una inferencia de Troncoso Sánchez en esa “interpretación viva del pasado”, al decir de Pedro Henriquez Ureña, que es su “Vida de Juan Pablo Duarte”.  Ciertamente, el poema, en el que Duarte promete amor a una mujer que se le muestra indiferente y manifiesta su esperanza en que su correspondencia le ayudará a sobrellevar la carga de sufrimiento que el destino le ha impuesto, no parece haber sido escrito en Santo Domingo, donde el Padre de la Patria apenas tuvo tiempo de disfrutar los logros de su labor revolucionaria; pero sí pudo haber sido compuesto en cualquier otro lugar de su extenso peregrinaje de 30 años, luego de su condena a muerte y destierro a perpetuidad de la patria que acababa de fundar, que lo llevó por Hamburgo, Saint Thomas, Caracas y los poblados a orillas del Orinoco y Río Negro en la amazonia venezolana. De manera que la mujer de sus desvelos  pudo ser tanto una apureña como una alemana, una caraqueña o una sancarleña (si finalmente es cierto que Duarte penetró hasta San Carlos de Río Negro, poblado fronterizo con Brasil y Colombia, hecho que pone en duda la antropóloga Cecilia Ayala, sobrina-tataranieta de Juan Pablo Duarte, en su ensayo “Duarte y la leyenda de San Carlos de Río Negro” (4).

Lo que no encontró Roberto Marte en los archivos públicos y eclesiales de San Fernando, San Juan de Payara, el Paso Arauca, Achaguas y sus alrededores (5); lo que imaginó Troncoso Sánchez en su recreación de la vida de Duarte; el vacío “inhistórico” creado por la parquedad del testimonio del mismo Duarte, y la destrucción por el fuego de sus apuntes de viaje; lo reveló, de manera insospechada, la poesía.

Parece que tenía que ser así. Esa planicie inconmensurable que son los llanos venezolanos, esa “tierra de más lejos que más nunca” (6) que retuvo por unos diez años a Duarte, en ocasiones sólo permite hablar a través de la literatura.

El autor es periodista y escritor



Referencias:
  1.  Pedro Troncoso Sánchez: Vida de Juan Pablo Duarte. Instituto Duartiano, Santo Domingo, 1980, segunda edición.
  2. Apuntes de Rosa Duarte: Archivo y versos de Juan Pablo Duarte. Secretaría de Estado de Educación, Santo Domingo, 1994, segunda edición.
  3. Argenis Méndez Echenique: Aportes a una bibliografía sobre el Estado de Apure. San Fernando de Apure, 1979.
  4. Cecilia Ayala Lafée: Juan Pablo Duarte en la Venezuela del siglo XIX: historia y leyenda. Colección Banco Central de la República Dominicana, Santo Domingo, 2014.
  5. Roberto Marte y Luis Cordero: Juan Pablo Duarte y la Venezuela de su época. Colección del Banco Central de la República Dominicana, Santo Domingo, 1987.
  6. La palabra Apure sería una derivación de una voz indígena con ese significado, según Argenis Méndez Echenique. 
Fotografías:

  1. Entrada a Achaguas, municipio del Estado Apure, Venezuela, donde Juan Pablo Duarte habría vivido alrededor de diez años.
  2. Busto del Patricio dominicano Juan Pablo Duarte en el bulevar del municipio de Achaguas, Estado Apure, Venezuela.
  3. Estudiante en la Plaza Bolívar, Achaguas, Venezuela.
  4. Río Matiyure, Achaguas, Venezuela.

jueves, 25 de diciembre de 2014

El color de la Navidad

Por Luis Martin Gómez



La profe leyó la pregunta que ya había escrito en el pizarrón: ¿Cuál es el color de la Navidad?
-Esa es la tarea para el miércoles; pueden presentarla a través de un texto, un dibujo o una manualidad, dijo, y sonrió con alegría de diciembre.
El color de la Navidad, ¡qué pregunta la de la profe! ¿Acaso tiene la Navidad un color en especial?, me pregunté.
Era lunes de nochebuena y pensé aprovechar la reunión familiar de la cena para preguntar a cada quien cuál creía que era el color de la Navidad, y luego sacar mis propias conclusiones.
Los fuegos artificiales tendían una cortina multicolor sobre la terraza donde cenábamos cuando me atreví a preguntar a mi papá cuál era el color de la Navidad.
-¿El color de la Navidad? ¿Y qué pregunta es esa?
-Es la tarea de la escuela.
-No sabía que la Navidad tenía un color, pero ya que lo preguntas, creo que la Navidad es como el metal, gris.
Sé que mi papá respondió de esa forma porque trabaja en una industria metalúrgica.
Mi tío, quien es dueño de una lavandería, opinó que la Navidad es de color azul, como la pastilla de ese color, llamada ‘azul bolita’, que él usa en su negocio para resaltar los colores de la ropa.
Verde, dijo mi tía que era el color de la Navidad; “verde como las plantas de mi vivero”, expresó inspirada.
Roja, señaló mi hermano, muy enamorado de su novia, quien coincidió con él indicando que la Navidad es púrpura, como el amor. Blanca, dijo mi madrina mientras se acomodaba con las manos su pelo de algodón; negra, dijo mi padrino, quien es daltónico de nacimiento y sólo puede ver los colores blanco y negro; rosada, balbuceó mi hermanita más pequeña, mostrándome el vestido rosado de la muñeca que acunaba con gesto de madre experta.

Después de escuchar todas estas opiniones, me sentí confundido. Por fin, ¿de qué color era la Navidad? ¿Gris, azul, verde, roja, blanca, negra o rosada? Le expresé mi preocupación a mi madre, quien hasta ese momento no había dicho nada.
-No te aflijas, mi hija, sé quién puede ayudarte; hace muchos, muchos años, cuando era niña como tú, me pusieron una tarea similar a la que tienes ahora, ¿y a qué no sabes quién me ayudó a realizarla?
-¿Quién?, le pregunté.
-Pues Colorín colorado
-¿Colorín colorado? ¿Y no es esa la frase con la que se terminan los cuentos? “Colorín colorado, este cuento se ha acabado”.
-Así es, Colorín colorado fue quien la inventó para indicar el final de los cuentos, porque es él es un experto cuentacuentos.
-Pero yo no sabía que él era un personaje real.
-Bueno, tanto como real no, hay que tener imaginación o corazón de niño para poder verlo y hablar con él.
-¿Y crees que me quiera ayudar con mi tarea?
-Por supuesto que sí, y más si se trata de un tema tan hermoso como el de la Navidad.
-¿Cuándo podremos verlo?
-Desde que terminemos la cena de Nochebuena y nuestros invitados se hayan ido, me prometió, haciendo un guiño cómplice.

Y así fue. Desde que despedimos a mi madrina, quien no quería marcharse porque insistía en contar otra vez la historia de cuando conoció la nieve, mi madre me llevó hasta un viejo baúl que estaba oculto en su ropero. La tapa del baúl rechinó como si se desperezara después de un largo sueño. Dentro, pude ver viejas ediciones de cuentos como Las mil y una noche, Caperucita roja, La cenicienta, El sastrecillo valiente, El gato con botas, Alicia en el país de las maravillas, Pulgarcito, Cuentos de la nana Lupe y muchos otros. Noté que un reflejo dorado resaltaba los títulos de los libros, y quizás fuera mi imaginación, pero creí ver estrellitas plateadas volando sobre las letras. De repente, los libros se abrieron al mismo tiempo en la última página, un remolino luminoso tiñó el interior del baúl con todos los colores y las palabras se convirtieron en pinceles que dibujaron un simpático personaje que vestía un traje de rayas, parecido a un arco iris.
-Hola, soy Colorín colorado, el cuentacuentos que despide todas las historias, dijo emitiendo destellos lilas y amarillos.
-Mucho gusto, respondí, necesito saber cuál es el color de la Navidad.
-¡Ah!, la tarea de la escuela, dijo.
-¿Cómo lo supo?, le pregunté sorprendida.
-Hace muchos, muchos años, una niña parecida a ti me hizo una pregunta parecida, respondió él mirando con nostalgia a mi madre.
-Entonces, ¿puedes ayudarme con esto?
-Claro, como soy quien cierra los cuentos, o sea, que estoy al final de los libros, conozco todos los contenidos, incluyendo el del color de la Navidad. Sólo confía en mí, llévame a la escuela, y te prometo una respuesta que maravillará a tu profesora y a tus compañeros.

El martes fue día de fiesta por Navidad, y el miércoles regresamos a clase para presentar la tarea asignada por la profesora: ¿cuál es el color de la Navidad?
Mis compareños de aula presentaron sus trabajos con poesía, pequeñas obras de teatro, disfraces de Santa Claus y los Reyes Magos, y escenificaciones del nacimiento de Jesús. Yo, por supuesto, llevé el viejo baúl de mi madre, el cual trasladé a la escuela con ayuda de mi padre y mi hermano.
Cuando me tocó el turno de presentar, simplemente abrí el baúl. Al principio, algunos de los estudiantes rieron, porque no comprendían lo que yo estaba haciendo. Sentí que hasta la profe dudó un momento de mi trabajo. Entonces un arco iris, acaso el más hermoso que se haya formado, cruzó de un extremo a otro del aula. Los colores vibraron produciendo una voz que expresó este mensaje:

“La Navidad no tiene un solo color sino todos, porque el día que nació Jesús el mundo comenzó de nuevo. La Navidad es verde para el que tiene esperanza, roja para el que siente amor, blanca para el que mantiene las ilusiones, azul para el que sueña, negra para el que explora la profundidad del misterio. La Navidad es una fiesta de colores que nace de la mezcla de los más puros sentimientos, esos que cuando se expresan con sinceridad, abren el camino a un mundo mejor”.

La fascinación por los colores y el hermoso mensaje no me permitieron volver a ver al personaje que me
ayudó a presentar la mejor tarea de mi vida, pero sé que seguía allí, dentro del baúl, porque al final del arco iris un lápiz de luz escribió sobre la pizarra:
Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Luis Martin Gómez: El Hombre Grama y otros cuentos verdes y pintones, Mar de tinta, Santo Domingo, 2010.

*Ilustraciones del niño Jean Hamlet René Burgos, ganador del concurso Pinta un cuento de Navidad, organizado por la revista infantil Tinmarín, del periódico HOY.