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sábado, 17 de agosto de 2013

Carlos Roberto Gómez: “Olvidé que soy esencialmente poeta”

Poeta, editor de Isla Negra, autor de Mapa al corazón del hombre



Por Luis Martin Gómez

Carlos Roberto Gómez echó la infancia entre Rio Piedras, Puerto Rico, y El Seibo, República Dominicana. “Allá era el dominicanito y aquí el boricua”. Nació en República Dominicana y a los cinco años de edad su familia lo llevó a vivir a Puerto Rico, donde su madre, abogada, cursaría una maestría en sociología con una beca concedida por la Organización de Estados Americanos OEA. “Dos meses al año, durante el verano escolar, volvía al Seibo a montear, bañarme en el rio, cazar con tirapiedras”.

La dualidad dominico-puertorriqueña lo confundió por un tiempo hasta que en la adolescencia logró conciliarla a través del concepto de lo antillano, ese que han ido alimentado miles de personas de las islas y que potenciaron personajes ilustres como José Martí, Eugenio María de Hostos y Juan Bosch. Ahora, Carlos Roberto se toma en serio este amplio ámbito que incluye islas, un mar y canales que a veces nos unen y otras nos separan, y cierra muchos de los libros que edita con un colofón que contiene el archipiélago: “Este libro se diseñó en San Juan, Puerto Rico; se corrigió en La Habana, Cuba; y se imprimió en Santo Domingo, República Dominicana”. Isla Negra, su editorial con más de veinte años y contando, tiene vocación antillana y busca tender puentes de cultura entre las islas.

LMG ¿No peligra la editorial con la tendencia creciente de las autoediciones?

CRG Es que Isla Negra es hija de las autoediciones, nació con mi primer libro, que edité yo mismo, al igual que hizo la mayoría de los escritores de mi generación. Por eso reconozco el valor de la auto-publicación, pero también estoy consciente de que para un autor es más conveniente delegar todo el trabajo de editar, publicar y distribuir un libro, a un editor profesional, porque no le va igual a un libro solo, huérfano, que a otro que tiene cuarenta o cincuenta hermanos atrás empujándolo.

A pesar de ser, como el mismo se define, un “editor medieval”, Carlos Roberto confiesa su fascinación por el libro digital, en cuanto elimina muchos de los problemas que debe sufrir el editor tradicional, tales como el formato, la calidad de papel, la calibración de los colores, la distribución y venta de los ejemplares. “En el mundo digital no existen los errores, o casi no existen, porque cualquier defecto se puede corregir prácticamente de inmediato, una tonalidad, una palabra… No hay que bregar ni con distribuidor ni con el impresor, lo que tú subes en pdf es lo que se va a leer. Entonces, la edición digital nos quita la mayoría de los dolores de cabeza propios del mundo de papel, pero también nos quita el olor del libro, de la tinta, la magia de la textura del papel, la perfección del corte, la belleza de la cubierta”.

“Una de las cosas que me motivó a fundar Editorial Isla Negra fue lo poco que se conoce la literatura puertorriqueña aquí y la dominicana allá. Lamentablemente, creo que se conoce menos la dominicana allá”.

Como editor ducho, está seguro que ni esta generación ni la siguiente verán la muerte del libro en papel y apuesta a una coexistencia de los dos formatos, el tradicional y el digital.  “Todavía el libro digital tiene una dificultad: la seguridad; es muy complicada y costosa, no es lo mismo asumir el costo de  seguridad para unos pocos libros de un editor independiente  que dividir ese costo entre cien mil libros, a la manera de Amazon o de otra cualquier otra distribuidora multinacional”.

Un largo silencio

Tanto se metió Carlos Roberto Gómez en su editorial Isla Negra, tanto empeño le puso para que fuera, como en efecto es, una de las mejores editoriales del Caribe, que se olvidó de su propia obra. Escribió cuatro poemarios y ganó un premio nacional de poesía en Puerto Rico, y luego, se quedó mudo.

CRG Hice un ejercicio que yo mismo he bautizado como “la posposición del ego”, pero parece que eché el ego demasiado hacia atrás, o como a “la loca del ático”, la mandé para arriba y se quedo allí por casi 20 años. En todo ese tiempo no escribí nada, ni un poema; me dediqué tanto a diseñar, corregir, ilustrar, distribuir, ir a ferias del libro…, que se me olvidó que yo era esencialmente un poeta.

“En República Dominicana, más que impresores, que los hay excelentes, necesitamos editores profesionales, en el mejor sentido de esta profesión”.

Tras veinte años de silencio, Carlos Roberto habla de nuevo con Mapa al corazón del hombre, un poemario que es a un tiempo erotismo, religiosidad, metafísica, diario personal y crónica de viaje.

CRG El libro es un mapa pero no para llegar a un lugar específico, a un lugar físico, sino a un concepto. Todas las culturas nos hemos planteado dónde está el corazón, si a la derecha, a la izquierda, si en el estómago o entre las piernas. Yo soy un poeta lírico, pero no en el sentido tradicional, sino en uno que piensa que la emoción amatoria es la suma de todas las emociones. Por eso está la experiencia religiosa, metafísica, familiar, la del viaje, de los gustos, las lecturas, la música, las películas… Hay un poema que es un homenaje a Cinema Paradiso, otro que se refiere a mi niñez en el Seibo y en Puerto Rico; pero el libro tiene unos pequeños artefactos que coloqué estratégicamente para despertar varias emociones.

Carlos Roberto se refiere a las dos cubiertas del libro, a los colores de la tipografía, y sobre todo, a un elemento que quizás sea una novedad en el mundo editorial: un glosario de afectos. “No me gustan las dedicatorias porque dificultan la lectura, pero resulta que cuando terminé el libro tenía como 15 dedicatorias, a mujeres, amigos, a mi madre, mi hija… Entonces decidí sacarlas de los poemas y hacer un glosario aparte, para no amarrar el poema a lo autobiográfico, para que el lector pudiera disfrutar del poema sin referencias ajenas al texto”.

LMG Editor y poeta, ¿quién crees que ganará la batalla?

CRG Me he hecho muchas veces esa pregunta y voy a complicarla un poco más: poeta, editor o profesor universitario, que es otra pasión que también me arropa. Ahora, si tú me pidieras que seleccionara una de las tres, yo te diría que prefiero que me recuerden como poeta. Es lo que quiero ser y creo que he logrado que el editor y el profesor universitario sean un poco más poetas.

El autor es periodista y escritor
Video de la entrevista en www.youtube.com/yolayelou

sábado, 3 de agosto de 2013

Andrés, Armando, Carmen, Pedro, Luis: Los 50 años de Rayuela

Entrevista a cinco escritores dominicanos sobre Rayuela, la novela de Julio Cortázar, en el 50
aniversario de su publicación

Por Luis Martin Gómez

Julio Cortázar sabía lo que tenía entre manos con Rayuela.  “Será una especie de bomba atómica en el escenario de la literatura latinoamericana”, le escribió al editor y traductor Paco Porrúa el 19 de agosto de 1960.

Dos años antes, Cortázar le había confesado a su amigo Jean Barnabé que estaba trabajando un texto diferente con el que pretendía romper el esquema tradicional de la novela. En ese momento (finales de 1958) no se sentía seguro de lo que le estaba saliendo, y aún a mediados del 1959, no sabía si lo que tenía era un “relato muy largo, la crónica de una locura”, o una especie de antinovela.

“Mi problema- escribió el 27 de junio de 1959- es un problema de escritura, porque las herramientas con las que he escrito mis cuentos ya no me sirven para esto que quisiera hacer antes de morirme (...) Un cuento es una estructura, pero ahora tengo que desestructurarme para ver de alcanzar, no sé cómo, otra estructura más real y verdadera; un cuento es un sistema cerrado y perfecto, la serpiente mordiéndose la cola; y yo quiero acabar con los sistemas y relojerías para ver de bajar al laboratorio central y participar, si tengo fuerzas, en la raíz que prescinde de órdenes y sistemas”.

Consciente de la complejidad de su nuevo producto, Cortázar dudaba, por un lado, si lograría terminarlo, y por otro, temía que alguna editorial no se animara a publicarlo. “Si semejante libro encuentra editor, cosa que dudo”, le escribió a Barnabé en mayo de 1960, y “No me la imagino a la (editorial) Sudamericana publicando eso. Se van a decepcionar horriblemente”, le escribió a Porrúa en agosto de 1961.

Finalmente, en junio de 1963, Sudamericana publicó Rayuela y la literatura fue otra. Por primera vez, el lector dejaba de ser un espectador pasivo y participaba en el juego que el autor proponía con su historia, sus personajes y el orden de la lectura.

El texto puede leerse de tres maneras: en capítulos sucesivos, desde el primero hasta el cincuentiseis; saltando capítulos, según una tabla de mandos proporcionada por Cortázar; y como le venga en ganas al lector.

Como lo intuyó Cortázar, Rayuela revolucionó una literatura anquilosada temática y estructuralmente y abrió nuevas posibilidades estéticas, estilísticas y lingüísticas, regalando al público una manera desinhibida de contar una historia y unos personajes inolvidables, encabezados por Oliveira, La Maga y Rocamadour.

Rayuela en Santo Domingo

A propósito de los 50 años de la publicación de Rayuela, entrevistamos sobre esta novela a los escritores dominicanos Andrés L. Mateo, Armando Almánzar, Carmen Imbert Brugal, Pedro Antonio Valdez y Luis Toirac. A continuación, algunas de las preguntas y sus respuestas:

¿Qué sensación les produjo leer Rayuela?

Para Andrés L. Mateo Rayuela fue un descubrimiento extraordinario esta “propuesta audaz, arriesgada, que representa un desafío a los elementos formales del discurso literario”; Carmen Imbert Brugal considera esa lectura como un momento inolvidable; Armando Almánzar dice que le cayó encima como “un chaparrón intenso y apasionante”; Pedro Antonio Valdez recuerda que su lectura le produjo una sensación de extrañeza, “que mantiene a uno en un ambiente de divagación, de distensión, como si cayeras a un abismo”; y Luis Toirac, que había leído primero los cuentos de Cortázar, experimentó asombro desde el arranque, tan diferente a la novela clásica.

¿En qué orden la leyeron primero y cuál capítulo les gustó más?

A excepción de Andrés, que siguió el tablero de dirección de Cortázar, los demás autores entrevistados la leyeron por primera vez en el orden normal. A Andrés y a Carmen les gusta el capítulo 28 donde muere Rocamadour. “La muerte del niño provoca una transformación de La Maga, de Horacio y yo diría que de todo el ambiente que rodea la novela; es un momento descriptivo emocionalmente bien logrado”, dice Andrés, y Carmen: “junto con el capítulo 7, que es un poema que hay que leer y releer, me gusta el de la muerte del niño,  aunque los más ortodoxos critiquen ese capítulo como cursi y que le quita el encanto subversivo a Rayuela”. A Luis le gusta el 7 “aunque suene a lugar común” y todos aquellos en los que los personajes intercambian libros y discos, algo que él y sus amigos hacían en la adolescencia y en la universidad. Pedro prefiere el 68 “por su brevedad  y por la forma en que Cortázar trabaja el lenguaje, modificando las palabras para dar la sensación de algo erótico, romántico”. Armando confesó que su memoria no le da para recordar, 50 años después, su capítulo favorito.

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo…” Julio Cortázar, capítulo 7 de Rayuela (fragmento)

¿Cómo ven a Rayuela 50 años después?

“Pienso que sigue siendo vanguardista, una novela singular, una novela mundo, cuya lectura aún representa un reto”, dice Luis, contrario a Armando, quien piensa que “ya no es novedad” aunque sí parte importante de la historia de la literatura mundial; Pedro la ve “como un libro-gueto” con el que Cortázar pescó en ese punto en que las personas necesitan desfigurar todo para empezar a construir de nuevo, eso que se llama asesinar al padre”; para Carmen Rayuela es un clásico, “ya no la puedes ver como aquello que se escribió en 1963 pero lo importante es que otras generaciones la lean y descubran cosas que nosotros no descubrimos cuando la leímos, que se metan por esos meandros cortazarianos que siempre son fascinantes”; y Andrés considera que Rayuela, a pesar de sus 50 años, no ha envejecido como texto experimental, “todavía late al ritmo de la vida, permite extraer de él muchos placeres, además del estético, que está garantizado, lo cual es una excelente prueba de la calidad de la escritura de Julio Cortázar”.

La bomba detonada por Cortázar en junio del 63 todavía resuena. El sabía que eso sucedería, por supuesto. Cronopio aventurero pero responsable de sus locuras, probó los efectos en él mismo: “he roto tal cantidad de diques, de puertas, me he hecho pedazos a mi mismo de tantas y tan variadas maneras, que por lo que a mi persona se refiere, no me importaría morirme ahora mismo”.

El autor es periodista y escritor
Entrevista en video disponible en www.youtube.com/yolayelou

sábado, 20 de julio de 2013

Verónica Sención: “Pedro Mir cambió mi profesión”

Gestora cultural, coordinadora del Comité de Amigos de Pedro Mir que celebra el centenario del nacimiento del Poeta Nacional

Por Luis Martin Gómez

Celebrar el centenario del nacimiento del Poeta Nacional Pedro Mir el mismo año del bicentenario del nacimiento del Padre de la Patria Juan Pablo Duarte es tarea titánica. Pero Verónica Sención, reconocida gestora cultural, fiel amiga de Mir, no se amedrentó y convocó al Comité de Amigos del poeta a hacer algo para que la conmemoración no pasara desapercibida.

VS Hicimos una lista de cosas que queríamos hacer y otra de cosas posibles, y entre una y otra, hemos sacado adelante algunas actividades. Es un comité sin grandes pretensiones, animado más que nada por el deseo de decirle al poeta: “aquí estamos tus amigos”.

Con el apoyo de un puñado de empresarios privados y funcionarios públicos que admiran a Mir y confían en la labor cultural de Sención, el comité ha organizado dos conferencias, una en librería Cuesta y otra en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD; ha montado exposiciones fotográficas en Bellas Artes, la UASD y el Centro Cultural Mirador; ha editado una agenda temática, auspiciada por el Grupo Corripio; y ha puesto en circulación un sello conmemorativo, emitido por el Instituto Postal Dominicano; entre otras cosas.

VS El acto más solemne fue la lectura del poema Hay un país en el mundo ante la tumba del poeta, con la participación de reconocidos intelectuales dominicanos, autoridades de la provincia San Pedro de Macorís (donde nació Pedro Mir), familiares de Mir y estudiantes de varios liceos.
  
Sención dice echar de menos un mayor apoyo oficial pero entiende que las necesarias medidas gubernamentales de austeridad económica, más la comprensible concentración de recursos en la celebración del bicentenario del natalicio Duarte, no ha permitido el esplendor que merece el centenario de Mir.

El mayor problema, sin embargo, parece ser la ausencia casi total de libros del poeta en las librerías. “Por eso estamos tratando que las instituciones auspicien la publicación de sus libros. El Archivo General de la Nación publicará Tres leyendas de colores y la UASD reeditará sus textos sobre estética. Yo saqué una pequeña antología que incluye poemas, crónicas periodísticas y un cuento llamado El pacto. Ojalá el ministerio de Educación publique masivamente la obra de Mir para conocimiento de los estudiantes de todo el país”.

“Pedro Mir era amoroso, histriónico, dueño de la palabra; en las tertulias, cuando él hablaba, Juan Bosch callaba para escucharlo”

Un poema y un título

Pedro Mir es víctima de su poema más célebre; muchos conocen fragmentos de Hay un país en el mundo, el inicio sobre todo, pero pocos han leído sus otros trabajos, como Contracanto a Walt Whitman, El huracán Neruda, Amén de mariposas o Cuando amaban las tierras comuneras, por solo citar los más emblemáticos.

Quizás esa percepción de ser un autor de una obra escasa, de corto registro, mueva a cuestionar, casi siempre subterráneamente, la validez del  título de Poeta Nacional que le otorgó el Congreso Nacional en 1984, especialmente cuando se le compara con el trabajo de poetas del calibre de Manuel del Cabral y Franklin Mieses Burgos.

VS Creo que tuvo mucho que ver su poesía social y el tiempo en que la hizo; yo no estaba en el país cuando eso sucedió pero imagino que la decisión fue bien ponderada por el Congreso y por la intelectualidad dominicana. Por lo demás, elegir un poeta nacional en cualquier lugar del mundo será siempre una tarea complicada, esta es una designación de por vida, ya no habrá otro poeta nacional. Pedro Mir es el poeta social esperado por el pueblo dominicano, como vaticinó Juan Bosch, y el poema Hay un país en el mundo no es solo dominicano, es mundial, porque hay muchos países esperando que se cumplan esos cambios que necesita la mayoría de la gente, para que haya más igualdad, para que se reparta mejor la riqueza, para que los campesinos tengan tierra, es decir, que el poema sigue vigente al día de hoy.

Doña Verónica habla con el convencimiento de quien conoce a profundidad la obra de Mir (ha sido su antóloga) y con el sentimiento de una sincera amistad con el poeta que fue el co-anfitrión, junto con Juan Bosch, de la ya legendaria tertulia literaria que ella animó durante varios años en el hostal Nicolás de Ovando. Aquel contacto con la cultura al más nivel le cambió radicalmente la vida.

VS Pedro Mir cambió mi carrera; yo ejercí administración de empresas en los Estados Unidos durante 15 años, y cuando regresé al país, administré el hostal Nicolás de Ovando. Una noche, al final de la tertulia que coordinaba el pintor Silvano Lora en la calle Pasteur, don Pedro Mir me sugirió que organizara una tertulia en el hostal; yo le dije que la haría si él aceptaba ser mi invitado, estuvo de acuerdo y además invitamos a don Juan Bosch, que también aceptó; el resultado fue que dejé de ser administradora y me convertí en gestora cultural; no hay dinero en esto que hago, quizás lo tendría si hubiera seguido de administradora, pero me encanta lo que hago y estoy feliz de que don Pedro cambiara mi carrera.

El autor es periodista y escritor
Entrevista en video disponible en www.youtube.com/yolayelou

sábado, 22 de junio de 2013

Rafael Molina Morillo: “La amenaza a la libertad de expresión está en los mismos periodistas”

Periodista, abogado, diplomático, ex presidente de la SIP, director de El Día


Por Luis Martin Gómez

Don Rafael Molina Morillo no se llevó del consejo de don Pepín Corripio y debió regresar al periodismo. La anécdota es esta: cuando don Pepín le compró a don Rafael las acciones de Publicaciones ¡Ahora!, le advirtió que se cuidara de los “amigos” que aparecerían mágicamente para proponerle proyectos maravillosos en los cuales invertir el dinero de esa venta. Don Rafael confió en esos “socios” que sólo ponían las ideas, y tras la incursión en una mina de calcita, una industria de leche y jugos, una financiera, y por poco, en la importación de avestruces de Sudáfrica; se quedó sin un céntimo y sin su sueño de retirarse a descansar en Jarabacoa.

RMM Me preguntan por qué  revelo algunas cosas, por qué admito que fracasé; pienso que conviene de vez en cuando dar una recordadita a los malos pasos, a los errores, porque son enseñanzas que hay que tener presente en la vida.

Su fracaso como empresario por exceso de confianza, le devolvió al país, no sin mucho sacrificio para él y su familia, al gran periodista que es. Sin lisonjas, porque no las necesita, se puede afirmar que don Rafael es historia viva de lo mejor del periodismo dominicano de los últimos sesenta años, leyenda activa que desafía los cambios vertiginosos de paradigmas y marca el rumbo de integridad a las nuevas generaciones de periodistas.

Ha sido testigo y cronista de una dictadura sangrienta, de otra asordinada, y de algo más de cinco gobiernos en los que la democracia se ha ido estableciendo a fuerza de  marchas de avance y retroceso. De ese largo trayecto, que comenzó con un periódico casero inspirado en la revista argentina Billiken y se ha coronado con la dirección de los más prestigiosos medios nacionales, da constancia en su libro de memorias Mis recuerdos imborrables.

LMG Salió airoso de la dictadura de Trujillo y de los Doce años de Balaguer, cuando era muy difícil hacer periodismo responsable, como el que usted ejerce, ¿cuál fue su secreto?

RMM El secreto no es secreto, cualquiera lo puede descubrir. Se trata de actuar con respeto a uno mismo y a los demás, con responsabilidad, sin buscar ventajas o prebendas a cambio de lo que uno escribe o dice. Creo que esa es la clave: hacer lo correcto, o lo que uno cree que es correcto, respetar las opiniones de los demás, porque puede ser que uno esté equivocado, pero si uno está equivocado, que sea de buena fe.

Anselmo,  Bosch

En Mis recuerdos imborrables, memorias narradas con una prosa correctísima y amena, Molina Morillo pasa revista a sus relaciones con los principales políticos dominicanos de las últimas décadas y con destacadas figuras del periodismo y de la cultura del país y del extranjero. De esos relatos, llaman particularmente la atención su amistad con Anselmo Paulino y el rompimiento con el profesor Juan Bosch.
Don Rafael conoció a Anselmo Paulino, hombre de confianza de Trujillo, durante el viaje que hizo el dictador a España. Molina Morillo se encontraba en Madrid estudiando periodismo y cubrió esta visita para El Caribe, periódico del régimen que exigía que las notas y fotos fueran revisadas y aprobadas por Paulino.

RMM Yo había escuchado decir que Anselmo era un hombre groserísimo, que daba patadas e insultaba a la gente. En cambio, yo recibí de él un trato considerado, respetuoso, yo diría que hasta cariñoso; nunca me dijo una palabra descompuesta, nunca lo vi en una de esas actitudes que se atribuían. Con esto no quiero decir que no lo fuera, pero esa parte de la historia yo no la viví. Después de la muerte de Trujillo, cuando Anselmo venía de visita al país, él me buscaba y yo a él, hicimos una buena amistad.

“Los medios de comunicación requieren grandes inversiones para funcionar, y un manejo empresarial; un medio no puede manejarse románticamente porque desaparece”.

Uno de los momentos que don Rafael más lamenta en sus memorias es la enemistad con el profesor Juan Bosch, a quien había apoyado en el periódico y la revista con la publicación de artículos y con la edición de trabajos fundamentales en la bibliografía de don Juan, como La dictadura con respaldo popular o El pentagonismo, sustituto del imperialismo.

RMM Bosch y yo teníamos una amistad muy profunda. Pero en una ocasión nuestras opiniones no coincidieron y él reaccionó como si fuera el propietario de mis medios. Me envió una carta con Euclides Gutiérrez en la que prácticamente me regañaba. Yo no quise recibirla para no tener que contestarla, pero ante la insistencia de Euclides, la recibí y tuve que responderla a través de un editorial. Se rompieron las relaciones al punto que en los actos públicos evitábamos vernos. Fue una pena y yo le sigo teniendo mucho respeto a su memoria, a su labor, a su obra literaria.

“Hay muchos medios muy superficiales, pero también están ahí los que no son superficiales. Es cuestión de cuál escoge cada uno. Y ese temor de que la digitalización va a reemplazar los medios de papel tradicionales, a mi no me preocupa, pues lo mismo pasó con la radio y la televisión”.

Imposible hablar con Rafael Molina Morillo y no tratar el tema de la libertad de prensa. El tiene toda la autoridad para abordarlo, por su condición de ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa y por su propio ejercicio profesional, valiente y honesto.

En la actualidad, salvo anacrónicas excepciones, la amenaza al periodismo ya no parece provenir de las dictaduras sino de las exigencias del mercado. La censura guardaría una relación proporcional  al éxito comercial del medio, o a los requerimientos políticos del empresario o el grupo empresarial que lo sustenta.
 
RMM La verdadera amenaza a la libertad de expresión en estos momentos está en nosotros mismos los periodistas, está en la ética periodística, que viene sufriendo grandes embates. Hay que abogar porque haya muchos medios diferentes para que el ciudadano pueda elegir a quién le cree, quién le inspira confianza. Eso es saludable y el mejor antídoto contra el uso incorrecto de los medios.

El autor es periodista y escritor
Entrevista en video disponible en www.youtube.com/yolayelou

sábado, 8 de junio de 2013

Renato Rímoli: “Se necesita mucha educación ambiental”

Biólogo, investigador, autor del Diccionario de términos ambientales


Por Luis Martin Gómez

El Diccionario de términos ambientales es la primera y hasta ahora única obra de su género en República Dominicana. Su autor es Renato Rímoli, biólogo e investigador, con especialidad en Programas de Biología Evolucionaria y Sistemática y Antropología en Smithsonian Institution, Estados Unidos.

RR Aunque hay un interés creciente por la conservación del medio ambiente, notamos que falta conceptualización en esta materia. Mucha gente usa términos que no sabe lo que realmente significan y por eso cometen muchos errores. El propósito de este diccionario, que no es ecológico, sino más amplio, de términos ambientales, es elevar el nivel de conocimiento de las personas que se dedican al medio ambiente, como consultores ambientales, profesores de ciencias naturales, periodistas y ambientalistas.

Rímoli, único paleontólogo de vertebrados en República Dominicana, es reconocido nacional e internacionalmente por haber descubierto nuevas especies para la ciencia, como el Calliasmata rímoli, un camarón ciego.

RR Ese descubrimiento lo hice en el año 1972, durante unos trabajos arqueológicos que realizábamos en Estero Hondo, Puerto Plata. En una cueva que se conoce como Cueva encantada, encontramos un camarón rosado dentro del agua. Lo colectamos, lo llevamos a Washington, y un famoso especialista (ya fallecido) nos dijo que se trataba de una especie nueva para la ciencia. En mi honor, lo bautizó con mi apellido.

Rímoli descubrió también una nueva especie de mono, el Antillothrix bernensis, cuyo hallazgo se produjo en la Cueva de Berna, en Boca de Yuma, Provincia La Altagracia, a mediados de la década de los 70. Igualmente, es suyo el descubrimiento del Plagiodontia veloci, cuya nombre honra al escritor y arqueólogo Marcio Veloz Maggiolo.

LMG ¿Qué especie es esa (no don Marcio, el Plagiodontia)?

RR Es un espécimen (¿jutía?) que yo encontré trabajando con las colecciones dominicanas de Smithsonian Institution. Llevaban muchos años depositadas allí pero no habían sido clasificadas porque la persona que las colectó no trabajó en el campo. Yo identifiqué esa especie y la dediqué a don Marcio, que fue y sigue siendo mi maestro.

De parques, mineras y carreteras

Renato Rímoli ya lo ha dicho: el tema del medio ambiente gana terreno en nuestro país. Los debates recientes sobre la actividad minera, la violación a áreas protegidas y la construcción de una carretera que atravesaría la Cordillera Central, son ejemplos de esta preocupación por el uso adecuado de los recursos naturales. Por ser una autoridad en la materia, le preguntamos sobre algunos temas ambientales de actualidad:

Sobre la actividad minera: “el problema no es la explotación en sí sino el seguimiento, el monitoreo, especialmente en la fase final de explotación de la mina, que es la fase de abandono”.

Sobre Bahía de las Aguilas: “no entiendo cómo después de una declaratoria de área protegida, que congela toda actividad en torno a un parque, todavía se hable de expedir títulos a personas privadas”.

Sobre el conuqueo y la industria: “El mayor daño lo provoca la industria, porque el campesino conuquero tiene actividades muy limitadas; en cambio, muchas actividades industriales, turísticas, se les van de la mano a las autoridades, pues contaminan y no les aplican sanciones, no se les da seguimiento, lo que constituye uno de los mayores problemas que tiene el ministerio de Medio Ambiente, el monitoreo al proceso de desarrollo de los proyectos que autoriza”.

Sobre la carretera Cibao-Sur: “Es muy difícil hablar de impacto ambiental sin estudios de campo, pero se puede decir que la carretera provocará impactos terribles, por el túnel de 16 kilómetros que se ha proyectado construir, por ejemplo. La idea es buena desde el punto de vista económico pero no desde el punto de vista ambiental. Pienso que lo mejor sería rehabilitar las carreteras ya existentes, es más barato y produciría menos daño”.

Sobre el río Ozama: “Ese rio es una cloaca; yo lo conocí cuando todavía tenía manglares, llegué a navegarlo en bote; hoy ha perdido el 90 % de su flora y fauna, la gente que vive en sus orillas, por las deficiencias en la recogida de basura, echa los desperdicios al agua. Rescatarlo representa una inversión muy alta, pero si se quiere desarrollar el turismo en la capital, con el proyecto de San Souci y la Ciudad Colonial, hay que intervenir el Ozama urgentemente”.

Su paso por el Museo del Hombre Dominicano, el Museo Nacional de Historia Natural, la Academia de Ciencias, el ministerio de Medio Ambiente y varias universidades nacionales, acreditan suficientemente a Renato Rímoli para aconsejar algunas acciones:

RR No se puede negar que hemos avanzado; por ejemplo, se creó el ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y eso es un gran paso. Sin embargo, falta encargar las tareas ambientales a profesionales del área, dar más recursos al ministerio, fortalecer las inspectorías y el monitoreo, y sobre todo, ofrecer mucha, mucha educación ambiental.

El autor es periodista y escritor

sábado, 25 de mayo de 2013

Rosario Carcuro Leone: “Bosch no soportaba la injusticia”

Educadora y ensayista, colaboradora de la Fundación Juan Bosch en Chile


Por Luis Martin Gómez


Rosario Carcuro Leone ama a Juan Bosch como quizás ya no lo hagan muchos de los que dicen ser sus seguidores. Ella habla de él con admiración auténtica, con pasión profunda, con ternura entrañable. No se refiere al político combativo que en ocasiones se mostraba irascible, ni al intelectual que defendía con vehemencia sus ideas, liquidando conceptualmente a sus adversarios. Habla del don Juan cotidiano, familiar, de ese que en la intimidad se mostraba cortés, amable.

RCL Yo conocí a ese don Juan amoroso, tierno, sobre todo con los niños y los animales, algo que se nota en sus cuentos infantiles; un hombre que en pequeños detalles no soportaba la injusticia, era una cuestión visceral en él, no toleraba ningún gesto de injusticia con respecto a nadie, sobre todo si era un ser frágil, pequeño, desvalido; creo que ahí está la razón fundamental que explica lo que fue esa potente figura amante de la libertad, la democracia, la búsqueda de caminos que ayuden a los pueblos a organizarse y salir de la situación en que han vivido durante siglos.

Doña Rosario es chilena, profesora de castellano para la enseñanza media, con maestría en literatura latinoamericana y estudios doctorales en Europa que abandonó para trabajar en el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Tras el derrocamiento de Allende en 1973, ella fue al exilio hasta hace 20 años, cuando regresó a su patria definitivamente. Ahora, en Santiago de Chile, colabora con Natalia Bosch, nieta de don Juan, en un núcleo de apoyo a la Fundación Juan Bosch.

RCL Trabajamos con el tema del Caribe a partir de la figura de Juan Bosch, idea que surgió en el marco de la celebración del centenario de su natalicio, en junio de 2009; realizamos un documental de recuerdos chilenos de Juan Bosch; instalamos la cátedra Juan Bosch: Estudios del Caribe, que en estos momentos tiene la adhesión de seis universidades; reeditamos un cuento que Juan Bosch escribió en Chile, La muchacha de la Guaira, y publicamos los libros La mancha indeleble: cuentos selectos, y Cómo nació la luna, una colección de cuentos infantiles, editados por la editorial MN.


“Yo conocí a don Juan en su casa, almorzando, era fanático de los dulces, tenía siempre a mano su batería de caramelos; era un hombre sobrio, con una capacidad de trabajo extraordinaria, él decía que trabajaba mucho para recuperar el tiempo que no le había dedicado a la política”.


 Doña Rosario recuerda que Juan Bosch estuvo en Chile durante los años 1954 y 55, período durante el cual se convirtió en uno los escritores más leídos allí, con títulos como La muchacha de la Guaira, Judas Iscariote, el calumniad; Cuba, la Isla fascinante; y Cuento de Navidad. Alone (Hernán Díaz Arrieta), el crítico literario más temido de chile en ese momento, “que te podía subir a las nubes o tirarte a los infiernos”, elogió la obra de Bosch y se convirtió en su gran amigo, pese a tener ideologías diferentes. “Creo que la literatura los acercó; Alone asistió a la toma de posesión de don Juan en 1963”.

Molinos de viento

Rosario Carcuro Leone cuenta que durante su estadía en Chile Juan Bosch pasó una breve temporada en Molinos de viento, una caleta de pescadores pobres localizada en Valdivia, al sur de ese país. No se tienen muchos detalles de ese viaje, el mismo don Juan, entrevistado al respecto mucho tiempo después, no lo recordaba bien, pero se presume que llegó al lugar en tren y posiblemente en época de verano, pues el invierno allí es muy crudo.

RCL Se alojó en casa de una familia indígena, seguramente una familia Mapuche, y en el documental que hicimos sobre  Bosch en Chile, habla una señora de Molinos de viento, muy vieja ya, viuda de un señor que murió a los 113 años, que conoció a don Juan y con quien tuvo una relación muy bonita, y que contaba: “aquí vivió un hombre, un escritor muy importante, con la cabeza blanca, un extranjero que hablaba el español distinto a nosotros, y ese hombre se fue un día, parece que a México, y llegó a ser presidente de su país”.

En honor al escritor y político dominicano, hay una escuela primaria Juan Bosch en Niebla, a unos 20 kilómetros de Valdivia, frente a la Bahía de corral. La escuela, que acoge a 340 niños desde pre-kinder hasta octavo grado, promueve la ecología y los hábitos saludables de vida.

Otro homenaje chileno a don Juan lo constituye la publicación por la editorial MN de los libros La mancha
indeleble, una selección de 12 de los cuentos más emblemáticos de Bosch, como La mujer, En un bohío, Dos pesos de agua y el mismo que da título a la colección, y Cómo nació la luna, que contiene 7 cuentos infantiles.

“Se seleccionaron estos cuentos de Bosch pensando que en Chile no se conoce la realidad del Caribe, cómo viven los campesinos dominicanos, los lugares donde el agua es un tema, tanto la sequía como el diluvio, algo que retomará García Márquez muchos años después”.

A pesar del esfuerzo que realiza el grupo chileno de apoyo a la Fundación Juan Bosch y de algunos de los importantes logros obtenidos, no se conoce suficientemente a Bosch en Chile.

RCL Pasa también con Manuel Rojas y María Luisa Bombal, dos grandes narradores chilenos, cuyas obras ya no editan más. Es que tanto los medios de comunicación como las editoriales han caído en este tráfago del neoliberalismo donde sólo vale lo que vende, lo que luce, lo que se puede mostrar como oropel, mientras que lo otro, el contenido, la profundidad, es algo añejo, algo raro, que no tiene valor. Ese es el reto que tenemos: visibilizar el Caribe, que se conozca que Punta Cana no es lo único en República Dominicana, que existe una capital con una zona colonial interesantísima, que hay una historia.

El autor es periodista y escritor

sábado, 11 de mayo de 2013

René Rodríguez Soriano: “Escribo marcando el compás con el pie”


Novelista, cuentista y poeta, Premio Nacional de Cuento y Premio UCE de Novela y Poesía


Por Luis Martin Gómez


A René le quedó chica la media isla y se mudó a Estados Unidos, un play más grande. “En República Dominicana, manejando cuatro horas, o caes en Haití o te caes al mar, y yo quería llegar más lejos, ver si rompía la culebrilla al millero”. Además de la claustrofobia por limitaciones territoriales, también motivaron su huida los apagones, el clima político y los problemas económicos. Ahora, en ese mundo “ancho y ajeno”, escribe su obra y promueve la literatura iberoamericana a través de su sitio web mediaisla.com. “Aunque uno nunca se va definitivamente, siempre llevamos al país con uno”.

A ese apego obstinado a este trópico mágico y pobre contribuye Manuelico, personaje de su infancia que, en una transacción conveniente para ambas partes, le cambiaba cenas por historias. A él, más que a Elizondo, Cortázar y Arreola, que asoman a mitad de una página, en un título o en el remate de un texto, le debe René gran parte de Solo de flauta, su obra más reciente.

LMG La contratapa confunde un poco pues dice que el libro puede ser poesía, novela, cuento, mini ficción, reflexiones... Tú que eres el autor, ¿qué dices que es?

RRS Es un libro que transita a través de las fronteras de los géneros, del que me valgo para explorar todas las posibilidades que tiene el texto para expresarme y viajar de un lugar a otro, con voces que se encuentran, se entrecruzan.

René se autodefine como un escritor degenerado, a quien no aprisiona ningún género literario, a quien le place transgredir las preceptivas. La rebeldía es evidente en el formato, la técnica y en la hibridación provocadora de poesía y prosa. De hecho, la poesía parece inevitable, aún en sus textos más prosaicos; ¿quién gana en esa lucha a muerte?

RRS Yo dejo que la escritura fluya, a mí, escribir me pauta un ritmo, soy un músico frustrado, la música siempre está presente en mis textos, escribo marcando el compás con el pie. Entonces, una cosa y la otra están muy ligadas, pienso que cuando trato de hacer poesía, narro, y cuando narro, me sale el poeta.

Con esa prosa poética impecable, que alcanza niveles memorables de creatividad, humor e ironía, René Rodríguez Soriano ha compuesto siete cuadernos de trece textos cada uno, que comenzaron a gestarse en los noventa y fueron concluidos en el 2010. “Inicialmente, me propuse escribir una obra que contuviera trece libros con trece textos cada uno, un libro infinito, circular, que se pudiera empezar por cualquier punto, por cualquier historia. Escribí una gran cantidad de esos textos en República Dominicana, los otros los trabajé a caballo entre el Caribe y algunas ciudades de Estados Unidos. Pero luego de haber revisado los 169 textos, me di cuenta que en la obra habitaban dos libros e inevitablemente vino la poda.

“Siempre nos quejamos de que no hay crítica, pero la crítica debemos ser nosotros mismos, los lectores; si logramos leernos entre nosotros, vamos a fortalecer nuestra literatura”. 

Junot y Julia

Hace un tiempo, durante una entrevista sobre la segunda edición de su Diccionario de literatura dominicana, el ensayista Franklin Gutiérrez dijo que Junot Díaz y Julia Alvarez habrían sido favorecidos por la coyuntura de una crítica y una industria editorial que busca representantes para potenciar una literatura de minorías, en este caso, dominicana; ¿qué piensa René Rodríguez Soriano de eso?

RRS  Pienso que hay algo de cierto en esa afirmación porque ellos son dos escritores norteamericanos, aunque sean de ascendencia dominicana, escriben en otra lengua que no es la nuestra, y la verdadera patria de un escritor es la lengua en la que habla, en la que vive.  Ellos tienen algunos nexos con la isla, un poco borrosos, pero su realidad es totalmente diferente a la nuestra. Hay escritores que trascienden porque trabajan para un sello, que los promueve, y creo que ese es el caso de Junot y Julia; nosotros resultamos simpáticos para un segmento de la sociedad norteamericana, nos ve un poco como Macondo, y si encuentra a un escritor con talento y dominio de la técnica, explota eso.


“Los intelectuales que defienden el concepto de diáspora dominicana son los primeros que carecen de un plan de promoción y defensa de lo dominicano”.


Rodríguez Soriano considera que es una fábula el concepto de diáspora dominicana, alegando que se trata de una extrapolación de la diáspora judía, que sí tiene identidad y propósitos. “Pero los dominicanos no tenemos un proyecto ni siquiera en el país, mucho menos en los Estados Unidos, donde estamos más divididos que en la isla, allá sólo nos reunimos para celebrar el 27 de febrero y punto, los intelectuales tampoco tienen una unidad de criterio ni de pensamiento, y la primera valoración negativa que tiene esa diáspora intelectual, es que los académicos dominicanos que están en universidades de Estados Unidos no conocen ni promueven la literatura dominicana.

LMG ¿Volverías, con la frente marchita, planteada la sien con las nieves del tiempo, o como Juanita, que dijo que no volvía pero regresó empujada por la nostalgia?

RRS No creo que regrese, salvo como lo hago ahora, de visita, para compartir con los amigos, para reencontrarme con lugares que todavía existen; ya me acostumbré a otro ritmo, a otro ambiente, y me siento muy bien en una sociedad que respeta mi trabajo, lo valora, y me permite una proyección; volver aquí sería empezar de nuevo.

El autor es periodista y escritor




sábado, 27 de abril de 2013

Pedro Antonio Valdez: “Mantengo un diálogo continuo con García Márquez”

Novelista y cuentista, tres veces Premio Nacional de Novela, Premio Nacional de Cuento


Por Luis Martin Gómez


Decir que una obra de Pedro Antonio Valdez tiene sustancia y está bien escrita es no decir nada nuevo. El nos tiene acostumbrados a altos niveles de calidad literaria desde aquel estupendo cuento El mundo es algo chico, librado, premiado en el Concurso de Casa de Teatro y que fuera una excelente carta de presentación de un escritor que inició con un estilo propio que ha ido puliendo a lo largo de una exitosa carrera literaria, refrendada por los más importantes premios nacionales.

De manera que no sorprende encontrar en La salamandra, premio de novela 2010, publicada por el prestigioso sello Alfaguara, una obra ingeniosamente estructurada, impecablemente escrita, que aborda una historia espinosa, nada convencional, que sumerge al lector en los complicados vericuetos de una sórdida relación amorosa que surge por, y se desarrolla al mismo tiempo que, las actividades delictivas de un grupo criminal tan extraño que roza lo estrambótico.

La novela brilla por su técnica, personajes y tratamiento, pero hay un elemento que llama particularmente la atención: el olor, oler. Además de los tópicos que usa para describir la ciudad de Nueva York o recrear su atmósfera, como el metro, el autobús, el Central Park, avenidas, puentes, edificios..., Pedro Antonio nos muestra a Manhattan a través de olores: a orin, a pasto, podredumbre, basura, smog, humedad, alcohol, sexo, sangre. Si bien los personajes de la obra dan buen uso a sus órganos sexuales, el olfato es tal vez el sentido más sobresaliente de la historia. De hecho, el protagonista lleva su empleo a extremos caninos. 

PAV Eso estuvo en el plano original. En el transcurso de la historia, el protagonista va sufriendo una transformación, y parte de ello, además de un descuadre hormonal, es el desarrollo del olfato, como ciertos animales.

Pedro Antonio señala que el protagonista es fundamentalmente un ser mediocre, sin muchas expectativas de la vida, un poeta fracasado. "Para mi era importante que ese personaje fuera así por lo que sufriría luego en la historia; él habla en algún momento de que existen historias increíbles y que él estaba involucrado en una, e intenta dar una explicación de lo que él  considera es increíble; entonces yo necesitaba este personaje extremadamente convencional, muy odioso, un don nadie, que parecería no merecer nada importante en su vida".

El contrapeso de este ser anodino es Samantha, un personaje dual, a un tiempo deseable y despreciable, oportunista y desleal, manipulador e irresistible.

PAV Samantha es la clásica vampiresa, en el sentido clásico de la literatura y el cine, una mujer que no es ni buena ni mala, que toma sus decisiones sin que necesariamente se ajusten a determinados cánones morales, porque está por encima de las cosas. Si yo le fuera a asignar un símbolo, diría que Samantha es como es la mujer, que sale a camino a pesar de todo.

El protagonista y Samantha están, como la casi totalidad de los personajes, bien bordados, y uno acepta sin inconvenientes sus rarezas, sus excentricidades, a excepción del Chief y sus secuaces de la banda criminal, quienes dejan ver un poco las costuras del arquetipo.

PAV Yo los quise manejar tipo cómic, son personajes un poco estrambóticos, llanamente expresivos, que no se ven como personas normales, sino amanerados, distintos a los demás personajes.

El otro gran personaje de la novela es Nueva York, ciudad de la que Pedro Antonio hace un gran retrato fisico y sensorial pero mantiéndola a raya, evitando que se trague a los demás personajes, como es fama que suele hacer esa gran urbe. "Lo logré tratando de reflejarla como yo la vivi, como yo la sentí, mezclando recuerdos con notas que luego tomé a propósito de esta novela”.

Macondo en Manhattan

La salamandra tiene chispazos de realismo mágico, elementos maravillosos colocados hábilmente allí donde la razón se quiebra, por el delirio o por la ficción forzada a su máxima tensión.  Uno se extraña del recurso porque cree que eso solo puede ocurrir en ciudades latinoamericanas o del tercer mundo, de las que el Macondo garciamarquiano es el emblema.

PAV Nunca he cortado mi vínculo con la literatura del boom, especialmente con García Márquez, mantengo un diálogo continuo con él; creo que García Márquez es nuestro Cervantes y que Cien anos de soledad es nuestro Quijote. En el caso de Nueva York, uno encuentra muchas situaciones que parecen salidas de una imaginación afiebrada pero que ocurren en la realidad. Yo viví cuatro años allá y recuerdo el caso de una señora que mantuvo mucho tiempo los restos humanos de uno de sus gemelos guardados en una caja de zapatos dentro de un closet . Además, Nueva York es la ciudad gótica por excelencia, se aprecia en el contraste entre luces y sombras,  en los espacios vacíos que inexplicablemente nadie ocupa. Esa ciudad cuenta con toda una mitología urbana que refiere que en las tuberías subterráneas viven cocodrilos, o que hay puentes levantados sobre huesos. 

Aunque me pareció ver, de fondo, una denuncia sobre la situación social y económica del inmigrante que deambula sin esperanza por las calles o sufre precariedades en el encierro de un estrecho apartamento, Pedro Antonio rechaza ese propósito en su novela. "Yo considero que esa deuda la han pagado otros que han escrito sobre la migración; sí me interesó la presencia de unos personajes fuera de rango, que no pertenecieran a esa ciudad, solitarios, con un mundo propio o cierta autonomia para moverse.  Por eso una historia como ésa solo la pude haber escenificado en una ciudad como Nueva York; en República Dominicana no me era posible, pues aqui no hay manera de ser solitario".

La salamandra es una novela dentro de una novela, pero Pedro Antonio no le da mayor importancia a esta técnica usada hasta la saciedad, ni pretende originalidad con ella, llegando incluso a burlarse del recurso cuando el narrador-protagonista, próximo a cumplir su deseo de hacer un triángulo sexual  con la pelirroja y la boricua, califica de manida, lugar común, la excusa encontrada para llegar al apartamento donde ocurrirá el encuentro. 

Buscando ese mismo efecto, el autor emplea humor en diálogos y situaciones para restar solemnidad a la narración cuando ésta amenaza con volverse didáctica o filosófica, Destacan las reflexiones que hace el narrador-protagonista sobre la poesía  la literatura, el amor, la muerte, la guerra, la mujer,  los museos; pensamientos, sin embargo, hay que tomar con pinzas, pues a veces da la impresión de que el autor, aprovechando algún descuido del  protagonista, mete su cuchara para ironizar sobre estos asuntos.

PAV Es una coincidencia; por lo regular, trato de elegir a un protagonista que tenga amplia capacidad de pensar, independientemente de su experiencia intelectual o literaria; pero yo no hablo de cosas serias ni profundas, en la intimidad, soy muy elemental, pienso qué voy a comer o a qué hora me iré a dormir.

Aguilucho furibundo, Pedro Antonio hace referencia en su novela al aguerrido equipo cibaeño que, por cierto, fue barrido en el último torneo de béisbol. En la puesta en circulación de La salamandra, le obsequié una escoba al autor, a propósito de la derrota de su equipo. Durante unas semanas, temí represalia pero luego recordé que no soy liceista ni escogidista, y que nadie toma venganza de un estrellista como yo.

El autor es periodista y escritor

sábado, 13 de abril de 2013

Argenis Méndez Echenique: “Que Achaguas sea ruta de peregrinaje patriótico”


Historiador, miembro de la Academia Venezolana de la Historia, cronista de Apure


Por Luis Martin Gómez

Pese a que vivió en Achaguas unos diez años durante su segundo exilio en Venezuela, pocas personas en ese remoto municipio del Apure saben quién es ese señor del busto ubicado en el pequeño bulevar de la ciudad, al lado del hospital y cerca del cementerio.

La tarja que identifica el busto dice escuetamente: “General Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria Dominicana, Miembro de la Sociedad Joven Achaguas”. No hay más información sobre él en el resto del pueblo.

Si poco se conoce ahora sobre el Patricio en Achaguas, casi nada se sabe de cuando estuvo aquí entre 1852 y 1862. No hay registros legales ni eclesiales; solo una elegía que Duarte escribió y leyó en 1856 en el sepelio de su amigo y protector Marcelino Muñoz.

“Dígalo, ay!, sino la augusta sombra
que ya la tumba para siempre esconde

de aquel que en vano nuestros labios nombra

de a quien llamamos y que no responde.
De honor dechado y de virtud modelo
llamóle suyo aquese mundo impío
y el cielo dijo, sin piedad, sin duelo,
con voz tremenda “Marcelino es mío”.
Y oyó aquel fallo, y sin gemir doliente,
con faz tranquila, religioso y pío
adiós nos dijo con serena frente
aquel que fuera del Apure el brío…”


La elegía escrita por Duarte está incluida en el folleto titulado Honores póstumos del señor Marcelino Muñoz, editado en 1856 y considerado el primer impreso de Apure. Se trata, hasta ahora, del único documento probatorio de la presencia del Patricio en Achaguas. Su descubrimiento se lo debemos al historiador Argenis Méndez Echenique, miembro de la Academia Venezolana de la Historia y cronista oficial de Apure, quien localizó el texto de Duarte mientras llevaba a cabo una investigación en la Biblioteca Nacional de Venezuela.

AME En el año 1983, en un evento internacional de historia, le mostré al periodista y escritor dominicano Pedro Ramón Vásquez y Vásquez el primer impreso publicado en Apure, que yo había encontrado haciendo un trabajo sobre autores nativos, y dio la casualidad de que allí apareció inserto un texto de Duarte, fechado en Achaguas, que habla de la muerte de su amigo Marcelino Muñoz,  hijo mayor de José Cornelio Muñoz, un prócer de la independencia venezolana.

El folleto, de 35 páginas, incluido como apéndice en la obra Aportes a una bibliografía sobre el Estado Apure, publicada por Argenis Méndez en 1979, contiene el acta de la reunión de la Sociedad Joven Achaguas en la que se acordó rendir tributo al fallecido Marcelino Muñoz; la oración fúnebre pronunciada por el orador Lucindo Antonio López; discursos de los señores Pedro M. Conde, Federico Montolieu, Juan Pablo Duarte y Vicente Aguirre; y una carta de agradecimiento al sacerdote Juan Bautista Sangenis, también protector de Duarte y quien lo habría convencido de salir de la región de Río Negro y “avecindarse en el Apure”.

AME Marcelino Muñoz, protector material y moral de Duarte, era una persona muy querida en Achaguas; fue Secretario de Gobierno de la Provincia de Apure en la época de los Monagas, representante de Apure ante el Congreso Nacional, y fundador de la Sociedad Joven Achaguas, agrupación de tipo cultural y de difusión del pensamiento liberal donde se discutían asuntos religiosos, filosóficos y relativos a la masonería, en la que participó activamente Juan Pablo Duarte.

Además de haber encontrado la única huella palpable de Duarte en Achaguas, el historiador Méndez
Echenique colaboró con el historiador dominicano Roberto Marte y el periodista venezolano Luis Cordero Velásquez en la investigación auspiciada conjuntamente por los bancos centrales de República Dominicana y Venezuela, que dio como resultado el libro Juan Pablo Duarte y la Venezuela de su época, publicado en 1985; participó en la colocación del busto de Duarte en Achaguas, obsequiado por el gobierno dominicano a mediados de los 90, por iniciativa de Kart Sonni Rojas, agregado cultural de la embajada dominicana en Venezuela; y publicó varios artículos sobre el Patricio que ha reunido en un folleto titulado El peregrinaje de Juan Pablo Duarte por Apure. Por sus aportes al conocimiento de Duarte en Venezuela, el Instituto Duartiano lo hizo Miembro Activo.

AME Mi deseo es que todo esto cuaje en una relación permanente con nuestros fraternos amigos dominicanos y que ellos vean en Achaguas un lugar de peregrinaje patriótico, como sucede en lo religioso con la imagen del Nazareno, para estrechar nexos culturales, históricos, comerciales y turísticos entre ambos pueblos.

Testimonio

“Tenemos la intención de mejorar el bulevar donde está el busto de Juan Pablo Duarte y bautizarlo con su nombre. Es un honor para nosotros que Duarte haya estado en Achaguas y nuestro compromiso es dar a conocer mejor esa parte de nuestra historia para que se aprecie el esfuerzo, el sacrificio del Patricio dominicano”. Argelia Aguirre, alcaldesa de Achaguas.
El autor es periodista y escritorNOTA: Esta entrevista ha sido realizada gracias a la colaboración de la empresa Odebrecht y la Fundación García Arévalo.



sábado, 23 de marzo de 2013

Antonio José Pérez Cardozo: “Duarte habría orado al Cristo de Achaguas”


Vicario General de la Diócesis de San Fernando de Apure, Párroco del Santuario Nacional Cristo de Achaguas

Por Luis Martin Gómez

En Achaguas, municipio del Estado Apure, Venezuela, donde Juan Pablo Duarte habría vivido diez años durante su segundo exilio, dos personajes le disputan la atención al Patricio: el Libertador Simón Bolívar, omnipresente en calles y plazas, y el Milagroso Cristo de Achaguas, símbolo espiritual de esta pequeña ciudad localizada a unos 500 kilómetros de Caracas.

Este Cristo, tallado en cedro amargo por el artista español Merced Rada, mide 1 metro 80 de altura y carga una cruz de 1 metro 40 de largo, al pie de la cual está la figura de Simón de Cirene, el campesino que, según las Escrituras, ayudó a Jesús a cargar la cruz hasta el Gólgota.

Según nos cuenta el sacerdote Antonio José Pérez Cardozo, Vicario General de la Diócesis de San Fernando de Apure y párroco de la iglesia de Achaguas,  la llegada de este Cristo a Achaguas fue fruto de una promesa que hiciera el General José Antonio Páez, patriota y dos veces Presidente de Venezuela, de obsequiar un Cristo a la población de Achaguas si él y sus tropas resultaban vencedores en la batalla de Carabobo, decisiva para la independencia venezolana.

AJPC El 10 de mayo de 1821, antes de partir de Achaguas al mando de 2,500 hombres, Páez oró en la iglesia del pueblo e hizo la promesa de volver con la imagen del Nazareno. Por tanto, la historia del Cristo de Achaguas está estrechamente ligada a la lucha por la independencia venezolana y a la fe del pueblo en su soberanía.

Páez tardaría varios años en cumplir su promesa, tras su triunfo en Carabobo, donde tuvo una destacada participación, bajo las órdenes de Simón Bolivar. En 1833 encargó tallar la figura que finalmente fue entregada a la población de Achaguas en 1835.


Se presume que el Padre de la Patria dominicana Juan Pablo Duarte habría estado en Achaguas, según los pocos documentos existentes sobre su etapa venezolana, entre 1852 y 1862, de manera que a su llegada a esta ciudad, procedente de Rio Negro y de manos de su protector el sacerdote Juan Bautista Sangenis, ya el Cristo estaba instalado.

AJPC Suponemos que Duarte habría tenido sus momentos de oración ante el Cristo pero no tenemos ninguna constancia documental de su presencia en esta parroquia. Es seguro que el misionero capuchino de aquella época fue escribiendo todo lo que sucedía en la iglesia pero al parecer la humedad y los insectos destruyeron esos documentos.  No tenemos ningún registro desde 1774 hasta 1912. Habría que investigar en los archivos de la iglesia en Caracas para ver si se puede encontrar algo del periodo en que Duarte estuvo aquí.

Un Cristo milagroso

Aunque su nombre oficial es Nazareno de Achaguas, este Cristo ha sido bautizado como El Milagroso Cristo de Achaguas, debido a los numerosos milagros que los fieles aseguran haber recibido por su intermedio.

AJPC Hemos visto sanaciones de cáncer de garganta, de próstata, de mamas; gente que ha recuperado la visión y parejas con problemas para procrear que han podido tener sus hijos después de pedirlo al Cristo.   Una vez vino desde Caracas un señor con problemas del corazón a quien los médicos habían desahuciado y a los que él había dicho: “yo tengo un médico que me va a sanar”; se arrodilló ante el Nazareno y se curó de esa dolencia. Dos sobrinas que lo acompañaban aseguran que en el momento de la petición el Cristo movió la mano derecha; luego se comprobó que la manga de la túnica del Cristo se había bajado, y no pudo ser el viento, porque la figura está encerrada en una caja de cristal.

El Cristo de Achaguas es venerado por los fieles durante todo el año pero en Semana Santa la afluencia de fieles a la iglesia donde se encuentra se torna masiva. El miércoles Santo, la iglesia celebra 12 misas, comenzando a las 4 de la madrugada. A las 5 de la tarde, el Cristo es paseado por todo el pueblo en una procesión que termina a medianoche.

AJPC  El Cristo de Achaguas es un resorte de Fe, una fuerza misteriosa que une a los pueblos llaneros de Venezuela.

Este Cristo, que simboliza uno de los dolorosos momentos de Jesús en su calvario, pudo haber servido de consuelo a Duarte, muy creyente en Dios, sin dudas, como lo evidencia la invocación al Señor en el juramento trinitario, sus estudios de historia sagrada con el Padre Sangenis, y su casi entrega al sacerdocio, que declinó por su consagración a la Patria.

Uno imagina que algunas tardes, terminada su labor comercial, o después de haber participado en una de las reuniones de la Sociedad Joven Achaguas, de la que era miembro activo, el Patricio se inclinaba ante el Nazareno para pedir por muchas cosas, pero especialmente por su familia y por su amada Patria, siempre por su Patria.

Oración al Cristo de Achaguas (fragmento)

"Misericordioso Jesús Nazareno de Achaguas, te suplicamos por las necesidades del mundo entero, por la paz y la concordia entre los pueblos, que cese la violencia para que todos los hombres caminemos por sendas de progreso material y espiritual… ¡Oh! Jesús Nazareno, que al cargar con la cruz camino del calvario llevaste sobre tus hombros el peso de nuestros pecados para darnos la Salvación, te imploro perdones mi extravío, pues arrepentido vengo a ti confiado en que aceptes esta plegaria…"

NOTA: Esta entrevista fue realizada gracias a la colaboración de la empresa Odebrecht y la Fundación García Arévalo

El autor es periodista y escritor